El auditorio de la Fundación Rafael del Pino, ayer durante el foro 'Mujeres que Cambian el Mundo'

El foro contó con la colaboración de Loterías y Apuestas del Estado y Shiseido. Asimismo apoyaron el evento partners como DDB, Dentsu Aegis Networks, GroupM, TBWA y Fiverooms.

El encuentro, que fue presentado por la presidenta de Publicaciones Profesionales, Esther Valdivia, se desarrolló en torno a ponencias y mesas redondas. 

Tras el saludo por videoconferencia de Vera Jourová, comisaria de Justicia e Igualdad de Género del Parlamento Europeo, abrió el turno de intervenciones Cristina Gallach, alta comisionada del Gobierno de España ante Naciones Unidas para la Agenda 2030, siendo la igualdad de género uno de los temas globales que aborda este plan (junto con el cambio climático o el trabajo digno, entre otros muchos). Habló de cómo se está trabajando para que forme parte de la agenda política pero no partidista, con una clara voluntad inclusiva, lo que ha facilitado que sea ratificada por más de 190 países de diversas características. En relación a la cuestión de género que contempla la Agenda 2030, ofreció dos meridianos mensajes respecto a su implantación: uno de alerta, porque aún queda mucho por hacer (teniendo en cuenta, además, que lo que se está defendiendo fue aprobado hace 20 años en Pekín),  pero otro de reconocimiento de los progresos alcanzados. Por ejemplo, en el tema de la mutilación genital femenina, uno de los grandes objetivos a erradicar, señaló que “hay signos claros de que en África Occidental se está avanzando porque hay alianzas con los líderes locales que lo están interiorizando. Esta batalla se está ganando”, dijo.

Pero Gallach no solo habló de género, sino de otros de los objetivos que contempla la Agenda 2030, en relación por ejemplo a la sostenibilidad (aludió también al movimiento nacido entre las jóvenes para apoyar este objetivo) y señaló que las empresas ya son conscientes de que llevar el planeta a sus limite no tiene futuro y que “la sostenibilidad ya es rentable”.

Cambio

La primera de las mesas redondas albergadas durante el encuentro organizado por Mujeres a seguir se desarrolló bajo el lema Comprometidas con el cambio y fue moderada por la periodista y escritora Teresa Viejo.

“La película ha cambiado mucho en los últimos años. En el banco se ha evolucionado en política de maternidad y, de hecho, la baja de paternidad es igual que la de las mujeres. Antes no había directoras y ahora el 30% son mujeres”, comenzó diciendo María Ruiz Andújar, directora de desarrollo de negocio y miembro del comité de dirección de Santander. Durante su intervención también habló de dos retos que se ha marcado la entidad bancaria: “Internamente, el objetivo es conseguir en 2025 el cierre de la brecha salarial dentro del banco y, hacia el exterior, hemos lanzado Generación 81, a través de la cual tenemos una responsabilidad en el desarrollo profesional de la mujer y buscamos impulsar la visibilidad de referentes”. Ruiz de Andújar también dio cifras: el Banco Santander cuenta con una baja proporción de mujeres dentro de su consejo de administración (un 20%) pero 7 de los 13 territorios en España en las que tiene presencia el banco están dirigidas por mujeres. “Estos centros territoriales impulsan la promoción de mujeres”.

Uno de los temas que se trató fue los aumentos de sueldos. Mientras la directora del Santander consideró que estos incrementos deben ir relacionados con el esfuerzo (“es difícil que la estructura salarial se equipare”), Irene Milleiro, directora europea de Change.org, aseguró que como directiva, son los hombres los que le suelen pedir más aumento de sueldo. “Las mujeres no los piden, hay que ofrecérselo”. La directiva de la plataforma de peticiones aseguró que las mujeres son más eficaces en este tipo de canales. “Nos da menos vergüenza compartir en las redes sociales y somos más efectivas”. Durante su intervención insistió en que es el momento de que las mujeres tomen postura y defiendan lo que piensan. Change.org, contó, ha igualado los permisos de paternidad y maternidad. “Damos 18 semanas pagadas a los hombres y les obligamos a cogerlas, juntas o separadas. Ha sido un descubrimiento y para mí eso es disruptivo. Es valiente y arriesgado”.

Sonia Díez, activista educativa y autora de ¡EducAcción!, se considera afortunada de poder ejercer su actividad profesional en un sector mayoritariamente femenino, “donde no tenemos problemas. Es un sector con un sentido de la igualdad muy arraigado. Además, se nos deposita toda la responsabilidad sobre lo que está por pasar, pues todo gira en torno a la educación, por lo que estamos muy bien posicionados para impulsar el cambio”. Comentó también que el modelo de educación ya no es válido: “Es muy masculino en su patrón de diseño, donde todo es secuencial. Tenemos que evolucionar hacia un paradigma diferente, donde todo sea más orgánico y en el que seamos capaces de adaptarnos a los horizontes que se nos planteen”. Por ello, y en cuanto al futuro, mostró su anhelo por la llegada de un “súper ministro” o de una “súper ministra” de educación que sea capaz de impulsar el cambio en el sector hacia lo que de verdad es importante. Asimismo mencionó que “la búsqueda de igualdad tiene que ser una búsqueda normalizada, no una conquista. Lo importante es que ese camino ya no se hace solitario, sino de forma colectiva”.

La directora general de Facebook, Irene Cano, abordó asimismo la cuestión de la educación, destacando que “educamos a las niñas para gustar, mientras que enseñamos a triunfar a los niños. Tenemos que trabajar para educar a las niñas en el no miedo y en la no renuncia”. Durante otra de sus intervenciones, la directiva aportó algunas cifras acerca del camino que a la sociedad le queda por recorrer hasta alcanzar la igualdad real, como, por ejemplo, que “estamos a 108 años de eliminar la brecha de género”. Aunque la situación en Europa Occidental sea más positiva que en el resto del mundo, el camino todavía es largo. “Yo no solo le echaría la culpa a la educación y a las instituciones”, dijo, “sino también a las mujeres que entienden la conciliación como algo completamente excluyente. Creemos que conciliar es elegir esta en casa o en el trabajo, pero en realidad es conciliar ambos ámbitos. Hay gente que se retira de puestos directivos precisamente por ello, pero conciliar no significa renunciar”. En otro orden de cosas, abogó por conseguir que las mujeres también mentoricen a los hombres, pues, de no ser así, “generamos ‘lobbies’ y desde fuera puede ser visto como un agente maligno que genera la destrucción y no la construcción. El cambio pasa por la igualdad, no por conseguir que las mujeres tengan ahora más oportunidades que los hombres”.

En el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) solo tres de cada diez jefes de investigación son mujeres, y esto lleva siendo así en los últimos 20 años, señaló Marisol Soengas, investigadora en este centro. Y ello a pesar de que en el área en el que ella trabaja, biología molecular, la mayor parte de las investigadoras son mujeres, pero que se van perdiendo según se escala en liderazgo. ¿Por qué se produce esto? Soengas se refirió a varios aspectos, casi todos relacionados con cuestiones de carácter y educacionales, Explicó, por ejemplo, que ya hace algunos años, en Estados Unidos se pedía en los CV’s que se incorporasen los éxitos profesionales logrados hasta el momento, y mientras ellos los citaban en primera persona, ellas aludía a la primera persona del plural o al equipo. También aludió a un problema de autoconfianza en las mujeres científicas, que a partir de un momento muestran signos de dudas sobre si van a ser capaces de avanzar en su carrera profesional. Y, dijo, en investigación médica “nunca hemos estado mejor que ahora, nos encaminamos a la medicina personalizada y eso supone grandes estudios colaborativos”, por lo que, dijo, el reto de la mujer en la ciencia es convencerse de que “claro que podemos, aunque somos pocas todavía”.

Igualdad

El programa de la jornada se cerró con una segunda mesa redonda con políticas que, bajo el título "Comprometidas con la igualdad", tuvo como moderadora a la directora de Mujeres a Seguir, Silvia Ocaña.

Para Sofía Miranda, concejala de Cultura y Deporte en el Ayuntamiento de Madrid por Ciudadanos, la declaración más importante que cualquier persona puede hacer es Yo soy feminista. “Es una expresión de libertad y no es patrimonio de ningún partido político. La igualdad es sororidad, ayudarnos entre nosotras porque el objetivo es compartido”. Miranda insistió en que los partidos políticos no manoseen el movimiento feminista y puso ejemplos: “insultos a mujeres de Ciudadanos que encabezan una manifestación, con rodeos al congreso después de perder unas elecciones andaluzas… eso es manosear el feminismo”. Y habló de las políticas públicas para conseguir la igualdad: “Tenemos que no poner en duda la lacra que supone la violencia machista, hay que dotar económicamente al pacto de estado y educar en igualdad”.

“El feminismo es histórico y cuenta con una trayectoria que ha venido a mejorar la sociedad, a hacerla más democrática”. Lorena Morales, secretaria de Igualdad del PSOE-M, definía así la igualdad y se sorprendía de que haya otras posturas políticas que tergiversen el concepto. “Este es un movimiento pacífico. Se manipula el concepto. Somos mujeres inteligentes, autónomas, no manipulables. No hay que confundir la libertad con estrategias de supervivencia. Hay que poner en valor lo conquistado”.

En el mundo solamente existe un contrato que todos tenemos firmado, la Declaración Universal de Derechos Humanos. Esta fue una de las ideas destacadas por la eurodiputada de Alde y vicepresidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Beatriz Becerra, que definió asimismo la igualdad como la existencia de las mismas posibilidades para hombres y mujeres. “A veces perdemos de vista lo que las mujeres de algunas partes del mundo se juegan para ver sus derechos protegidos. No se puede dar un paso atrás, estamos ante una lucha universal”. Entre otras de las ideas aludidas, figura que el hecho de que algunas personas hablen de miedo al referirse al feminismo: “Lo que precisamente buscamos es que se nos proteja. No hay que hablar de miedo, sino de protección”. En busca de la igualdad real, la política cree que “no hay que pensar solo en la próxima generación. Hay que ponerse de acuerdo para poner en marcha iniciativas concretas y eficaces. Hay que luchar para que la maternidad no se convierta ni en objeto de discriminación, ni en un freno de las trayectorias profesionales”. Algo en lo las instituciones desempeñan un papel clave: “Es fundamental que aquellas de nosotras que tengamos una responsabilidad de producir protecciones, trabajemos realmente en ello”.

También habló impulso hacia delante Nadia Padilla, diputada por el PP en la Asamblea de Madrid y portavoz de la Comisión de la Mujer: “Hemos avanzado, pero lo que sin duda tenemos que hacer es seguir avanzando sin retroceder. Necesitamos a toda la sociedad para alcanzar la igualdad real. Quedan muchos retos por superar, pero tenemos que ir de la mano”. Hizo también mención al papel de las instituciones, cuyo trabajo estaría precisamente en legislar “para que ninguna mujer tenga que elegir entre su carrera profesional o su vida personal. Tenemos que poner en valor todo lo que hemos avanzado, contando con todos y sin partidismos”. Para ello, llamó al trabajo de toda la sociedad, un aspecto fundamental para alcanzar la igualdad real. En cualquier caso, se lamentó de que en la sociedad de hoy en día “lamentablemente” exista “un feminismo radical que no beneficia ni a las mujeres ni a la sociedad. En el Partido Popular compartimos muchas de las reivindicaciones que se hicieron en la manifestación del 8M, pero no compartimos el uso partidista de esta cuestión. También estamos en contra del manifiesto, que incluían algunos términos como ‘portavozas’ que no aportan absolutamente nada”. Para concluir, dijo que “si mujeres y hombres no vamos de la mano, será imposible alcanzar la igualdad real. La base para erradicar la desigualdad es la educación de los niños”.

“La igualdad ya no es un reto, sino una necesidad, porque en la desigualdad nos estamos dejando talento, gente y futuro. Esto es un hecho empírico”, señaló Mónica García, presidenta del grupo parlamentario de Podemos en la Asamblea de Madrid, que tiró de su formación en Medicina para llevar los hechos al análisis científico: “La desigualdad es una ineficiencia” y apuntó varios aspectos en los que esto se demuestra (techo de cristal, atención de la mujer a tareas del hogar o familia…), “se pierde el desarrollo del 50% de la sociedad sobre lógicas que no van a cambiar por su propio peso; por tanto, tenemos que tomar medidas que actúen para que se produzca el cambio”…. “estamos reclamando que se feminice la política”.

Por su parte, Rocío Monasterio, presidenta de Vox Madrid, aludió a Concepción Arenal como su modelo de feminismo; se definió como una defensora confesa de ese tipo de feminismo de “mujeres españolas con voluntad y que luchan”, pero no tanto de “alguno que hay ahora que no me soluciona nada”, y se opuso a “cambiar el patriarcado por la tutela del estado”.

En definitiva, recogiendo las palabras de la representante de Podemos, el resumen de esta mesa podría ser: “estamos de acuerdo en el diagnóstico, pero no en el tratamiento”.

Acceder al vídeo del evento completo