Foto: Gaes
Foto: Gaes

¿Cuál ha sido el punto de partida para decidir reposicionar Gaes? ¿Qué les ha impulsado hacia esta evolución?

El mercado de la salud auditiva está cambiando profundamente. Hoy existe una mayor conciencia sobre bienestar y envejecimiento saludable, pero al mismo tiempo seguimos viendo una baja adopción: en España hay millones de personas con pérdida auditiva y solo una parte utiliza soluciones auditivas. Además, el recorrido hasta buscar ayuda sigue siendo muy largo, marcado por el estigma y la negación.

En este contexto, en Gaes creemos que era el momento de reforzar aquello que históricamente nos ha diferenciado: la experiencia, el acompañamiento experto y el impacto real que tiene oír bien en la vida de las personas. Por eso evolucionamos desde una comunicación centrada únicamente en el audífono hacia una visión más amplia: hablar de calidad de vida, relaciones personales, bienestar emocional y conexión con el entorno. Porque la audición no es solo un tema tecnológico o médico, es una parte fundamental de cómo vivimos.

¿Qué valores quieren transmitir a partir de ahora y cómo quieren que les vea el consumidor?

Queremos que el consumidor vea a Gaes como un referente cercano, experto y humano en salud auditiva. Una marca que acompaña a las personas durante toda su vida y que entiende que detrás de cada pérdida auditiva hay emociones, relaciones y momentos cotidianos que importan.

Los valores que queremos reforzar son principalmente tres: empatía, confianza e innovación. Empatía para entender el momento vital de cada persona; confianza basada en más de 70 años de experiencia y liderazgo; e innovación entendida como una forma de mejorar la experiencia y la calidad de vida de las personas, no solo como tecnología de producto.

También queremos desestigmatizar la salud auditiva y normalizar el cuidado de la audición como parte del autocuidado y del bienestar general, igual que hoy cuidamos la visión o la alimentación.

Gaes deja de hablar exclusivamente de audífonos para centrarse en la calidad de vida. ¿Cómo se construye ese nuevo relato?

Se construye poniendo a la persona en el centro y entendiendo que la pérdida auditiva afecta mucho más allá del oído. Impacta en las conversaciones familiares, en la vida social, en la autoestima e incluso en la salud emocional. Por eso queremos hablar menos de dispositivos y más de situaciones reales: volver a disfrutar de una comida familiar, escuchar bien a los nietos, participar en una conversación sin esfuerzo o recuperar seguridad en uno mismo.

¿Cómo afecta este reposicionamiento a su comunicación y publicidad?

Nos lleva hacia una comunicación mucho más emocional, educativa y transversal. Seguiremos hablando de tecnología y soluciones auditivas, pero ahora dentro de un relato más humano y aspiracional. También buscamos capturar nuevas audiencias, por eso estamos desarrollando mensajes y contenidos específicos con un lenguaje más cercano y actual.

A nivel creativo, buscamos una comunicación más conectada con la vida cotidiana, con formatos y canales que nos permitan generar conversación, educación y notoriedad de marca.

¿Cómo le van a comunicar este cambio a los consumidores: campañas, tiendas, acciones…?

Se trata de una transformación integral de la experiencia de marca. La publicidad es una parte, pero también queremos que este posicionamiento se viva en los centros auditivos, en el entorno digital, en redes sociales, en PR y en acciones experienciales.

Estamos apostando mucho por contenido educativo y de concienciación, por colaboraciones y por formatos que nos permitan acercar la salud auditiva a nuevos públicos de una manera más natural y menos estigmatizada.

Además, las tiendas y los especialistas tienen un papel clave porque son el principal punto de contacto con el cliente. Queremos que la experiencia refleje ese concepto de acompañamiento y cuidado personalizado que define el método Gaes.

¿Cómo integra Gaes la innovación tecnológica en su narrativa de marca, más allá del producto?

Para nosotros la innovación no consiste únicamente en desarrollar mejores audífonos, sino en mejorar toda la experiencia del usuario. La tecnología tiene que ayudar a reducir barreras, facilitar el acceso y hacer el journey más sencillo y personalizado. Eso incluye desde herramientas digitales de diagnóstico y seguimiento hasta nuevas formas de acompañamiento, contenido personalizado o experiencias omnicanal.

¿Cómo se estructura el mix de medios para construir la marca?

Hoy el mix tiene que equilibrar construcción de marca y performance. Seguimos apostando por medios masivos porque son fundamentales para construir confianza y liderazgo en una categoría donde la credibilidad es clave, pero cada vez damos más peso al ecosistema digital y social. Porque creemos que son esenciales para rejuvenecer la percepción de la categoría y conectar con nuevas audiencias.

Trabajamos una estrategia integral: desde campañas de consideración y educación hasta campañas de performance orientadas a generar tráfico a centros y reservas de revisiones auditivas.

¿Con qué agencia creativas suelen trabajar?

Trabajamos con diferentes partners especializados según las necesidades de cada proyecto y campaña, tanto a nivel creativo como de medios, PR, social y contenido. Buscamos agencias que entiendan el reto de transformar una categoría históricamente muy racional y medicalizada en una conversación más humana, cercana y relevante culturalmente.

¿Qué diferencia hoy a Gaes de otros players del sector?

Principalmente, nuestra especialización y liderazgo en salud auditiva. Gaes lleva décadas dedicada exclusivamente al cuidado de la audición, lo que nos ha permitido convertirnos en líderes de mercado y contar con la mayor red de centros especializados del país.

En un momento en el que el mercado se está llenando de propuestas más orientadas a precio o conveniencia, nosotros queremos reforzar el valor de la experiencia, el cuidado personalizado y el seguimiento a largo plazo.

¿Qué barreras quedan todavía por superar en la percepción del público?

La principal sigue siendo el estigma. Muchas personas continúan asociando la pérdida auditiva con envejecimiento o dependencia, y eso hace que retrasen durante años la búsqueda de ayuda. También existe desconocimiento sobre el impacto real que tiene oír mal en la calidad de vida, así como cierta percepción de complejidad o coste en el proceso.

Como sector, tenemos el reto de normalizar el cuidado auditivo y fomentar una adaptación más temprana. Cuanto antes se actúa, mejores son los resultados para la persona. Por eso la educación, la prevención y la desestigmatización van a ser claves en los próximos años.