Una de las esculturas vivas

Archer Troy, la agencia creativa independiente con base en la Ciudad de México, desarrolló para la marca una idea llamada "Esculturas vivas". Se trataba de un experimento social en el que reunía a cientos de invitados en una galería de arte. Allí, el público no vio las “típicas” obras de arte, sino esculturas de carne y hueso de personas que quisieron exhibir su cuerpo.

Siete modelos, una exposición y cientos de personas que se convirtieron en verdaderas obras de arte. Modelos típicos que incitaban a los visitantes a dejar atrás los tabúes, el pudor y los prejuicios, sin importar su condición.