Carlos Sainz, prescriptor de Shiseido

La marca japonesa tenía un doble reto: consolidar su autoridad en tratamiento selectivo masculino gracias su innovación tecnológica y el uso de complejos exclusivos y conectar con nuevos consumidores interesados en productos expertos y de alta calidad.

La agencia Tango, responsable de la campaña, cuenta en un comunicado que detectaron que “el cuidado de la piel no era considerado un signo de masculinidad, no generaba sentimiento de orgullo y era un tema de conversación tabú entre los hombres, lo que provocaba una falta de cultura sobre la categoría y una baja valoración de los productos de alta cosmética”.

Ante esta realidad era necesario, por un lado, naturalizar la categoría a través de un contenido que evidenciara que la preocupación por el envejecimiento facial y el cuidado de la piel no correspondía exclusivamente al público femenino y, por otro, establecer una conexión emocional con Shiseido a través de los intereses reales del público masculino. 

Para ello, aplicando el concepto japonés Kaizen (que significa mejora continua) y junto a un gran embajador de esta filosofía, Carlos Sainz, la agencia ha creado una campaña que traslada dicho concepto a la marca a través de un set de piezas audiovisuales compuesto por un spot de televisión y dos píldoras audiovisuales digitales que dinamiza el mensaje principal a comunicar. Además, con el fin de potenciar aún más la conexión con el consumidor, se ha complementado el set audiovisual con una acción promocional para saber cuánto sabe el público de la filosofía Kaizen y cómo Carlos Sainz la integra en su vida.