La gama Puleva Fresca tiene una novedad, una referencia ecológica

Puleva es una de las marcas que más apuesta por este segmento y ahora amplía su gama con Puleva Fresca Eco, una leche que proviene exclusivamente de granjas ecológicas certificadas. En ellas, las vacas son alimentadas de una forma sana y natural con alimentos ecológicos, sin haber sido tratados con herbicidas ni pesticidas. 

Puleva ha preparado una campaña, obra de Havas Worldwide, en YouTube y buscadores, así como en medios digitales a través de acciones de branded content para apoyar esta novedad.

Con el lanzamiento de Puleva Fresca Eco, la marca enriquece su portfolio con una referencia que da respuesta a las nuevas demandas y expectativas del consumidor. La conciencia ecológica y medioambiental está cada vez más arraigada en el consumidor. Es esta línea, la alimentación eco se ha convertido en uno de los segmentos más prometedores del sector con un crecimiento del 14%.

Otra de las tendencias más destacadas de los últimos años es la decidida apuesta de los consumidores por una alimentación saludable y con el sabor auténtico de las cosas, tanto para ellos como para su familia. De esta forma, los productos frescos han ido progresivamente ganando peso en nuestra cesta de la compra hasta representar hoy un tercio del total de alimentos adquiridos. Según reflejan los estudios más recientes, el 82% de los ciudadanos admite su preferencia por los productos frescos, entre los cuales la leche fresca destaca como una de las categorías lácteas con mayor incremento de la demanda, con un 10,4% de aumento. Actualmente, uno de cada diez españoles ya la escoge por encima de las tradicionales UHT como complemento natural para su dieta.

La leche fresca es leche de vaca sometida a un tratamiento térmico muy suave y delicado (pasteurización, entre 72 y 90 grados durante 15 segundos), que permite eliminar los microorganismos perjudiciales y los innecesarios, al tiempo que se conservan las propiedades nutritivas y el sabor original del producto. Los avances tecnológicos han acabado, además, con un mito que solía acompañar a la leche fresca: no es cierto que caduque muy deprisa. Debidamente conservada en la nevera, puede durar hasta tres semanas.