O mobile marketing, que para algunos debe ser algo mucho más sofisticado. Es de lo que toca hablar estos días con motivo del pasado congreso mundial de Barcelona. El anuncio más impactante salido de esa cita ha sido que los fabricantes de terminales han decidido, por fin, ponerse de acuerdo para usar cargadores compatibles. Sospecho que un jugoso ahorro de costes ha ayudado a tomar la decisión, pero tal y como se ha dado la noticia, parece que ha sido una idea del ministro Miguel Sebastián. Felicitemos por ello a sus asesores de imagen muy sinceramente.

Quizás entonces el sector publicitario, acogiéndose a los amplios poderes del ministro, podría pedirle el más difícil todavía: lograr de las operadoras dominantes una gran estandarización de formatos publicitarios. El IAB estaría encantado de ayudar. Es verdad que por la vía del acceso a internet esto se ha logrado de hecho, pero no todas las posibles modalidades de campañas de marketing móvil pasan por la red. ¿Cuántas de ellas han dejado de hacerse ante la dificultad de tener que usar tres o cuatro tipos de formatos para cubrir todos los operadores principales? Si pudiésemos estimarlo, ése sería el coste de la ceguera. Aunque si le parece difícil también podría el señor ministro empezar por un objetivo más accesible: el de los códigos bidi, esos dibujos de cuadraditos que los móviles son capaces de leer desde sus cámaras y que permiten, por ejemplo, crear cupones virtuales, acceder instantáneamente a páginas web, y otras muchas aplicaciones de marketing. Por lo que sé, hay dos sistemas. El reto es dejarlo en uno, señor ministro. Parece que los fabricantes estarían más que de acuerdo en precargar el software de las nuevas terminales, de hecho parece que ya lo hacen, pero no vale para los dos sistemasEstá claro que los fabricantes les han ganado a las operadoras la batalla por generar contenidos, pero aún queda muchísimo por hacer. Creo recordar (es lo malo de escribir todas las semanas) que ya he comentado mi escepticismo (aprendido de otros mucho más expertos que yo) acerca de la publicidad en el móvil asociada a la localización del usuario. Demasiada intromisión. Me imagino los problemas que podrían tener quienes visiten empresas situadas cerca de un lupanar, situación bastante habitual en España, si se les queda grabada en su teléfono alguna sugerencia de servicio. Se está queriendo vender este sofisticado futuro cuando la mayoría de las marcas aún no se han estrenado con lo básico. Dvaid Torrejón, director editorial de Publicaciones Profesionales