Con esto de la crisis estamos todos de un bajón que ya nos vale. Unos porque no invierten, los otros porque no les pagan y cada día parece que todo se reduce un poco más: la gente, los presupuestos, los resultados… debe ser que no leemos a uno de los gurú(e)s del invento, Seth Godin: “Las personas que trabajan en marketing, en lugar de decir “es una gran idea, pero este año no tenemos presupuesto” deberían decir “tenemos un presupuesto ilimitado para campañas que funcionen”, ¿no?”.

Bueno, el caso es que estamos totalmente en crisis. Por esta razón, copiando de manera no disimulada la campaña de la agencia en la que trabaja mi señora, esta columna de hoy les propone una iniciativa para que aparquen la crisis un rato. Andaba yo buscando casos de éxito para una charlita que tenía que dar en el ICEMD cuando me encontré con una campaña de una agencia noruega que tampoco pasará a la historia, pero su nombre me llamó la atención: The old lady plays Bullshit-Bingo. A pesar de mi inglés nivel Juande Ramos, llegué instantáneamente a la conclusión de que la campaña trataba sobre una señora mayor que jugaba a un bingo de m. (Nota del columnista: no vamos a escribir palabras soeces, esto es una publicación seria. Además, la expresión “de m.” le da un aire muy 3º de EGB a esta columna que le viene estupendamente). Craso error. Bullshit-Bingo no es un bingo de m. Es un juego que ha transformado mi vida profesional por completo. Ya nunca me aburro en las reuniones. Y asisto a cualquier conferencia sin entrar en el modo Homer J. Simpson, que hasta ahora en cuanto me explicaban las virtudes tecnológicas de una nueva aplicación para Facebook, mi cerebro se debatía entre “mmmm… chuletas de cerdo” y “cáspita, hoy todavía no he leído el ‘Marca’”. Me he tomado la libertad de adaptar el concepto Bullshit-Bingo al léxico patrio y le he otorgado el grato naming Amos Anda! ®. Jugar es como aprender italiano con los fascículos, molto facile e divertente. Simplemente, cojan una hoja de su cuaderno y hagan como si estuvieran tomando notas con gran concentración. Dibujen un cuadrado de unos 20 centímetros. de lado y divídanlo en una retícula de 5 filas x 5 columnas. Y ahora procedan a rellenar cada cuadradito con uno de los siguientes palabros: · 360º · call to action · benchmark · sinergia · win-win · viral · rich media · tangibilizar · follow-up · algoritmo · branding · data mining · off-line · facebook · CRM · MGM · SEO · HTML · B2B · gurú · nicho · twitter · guerrilla · focus group · proactivo · o cualquier otro que les mole más que estos ¿Lo tienen? Gratísimo. Ahora, en su próxima reunión, vayan tachando cada palabro según lo escuchen. Y en cuanto tengan una línea entera tachada, giren su brazo derecho de abajo hacia arriba con un movimiento semicircular mientras gritan “Amos Anda!” ®. El primero que grite, gana, evidentemente, por lo que los grandes jugadores de Amos Anda! ® son aquellos capaces de poner los veinticinco palabros más susceptibles de ser emitidos por el speaker en cuestión. Si tienen la desgracia de asistir a una presentación mía pongan “grato”, “jena” y “tresesentismo”. En las dos primeras frases ya habrán ganado la partida. No sé si a los asistentes a aquella conferencia les sirvió de algo lo que les conté en la otra hora y cuarenta minutos, pero los diez minutos que perdí explicándoles el Amos Anda! ® seguro que les ha servido para afrontar su día a día de otra manera. Desde aquí les animo a jugar un rato en su próximo encuentro con las fuerzas del aburrimiento. Además, es un invento que funciona maravillosamente bien como detector de smokesellers. Como Seth Godin, por ejemplo.