Parece que cada semana nos llegan nuevos rumores sobre la próxima revolución en el mundo de la Web TV. Los cotilleos se acumulan alrededor de Amazon - del que se espera que entre en juego con su propio dispositivo de contenido OTT (Over The Top) - y la especulación en torno a Apple TV sigue dando de qué hablar. Los últimos rumores en el campo de la televisión, los que apuntaban al lanzamiento de Google Chromecast en España, se hicieron realidad hace semanas, para alegría de los medios y los consumidores, pero no antes de que Roku se posicionase como un fuerte competidor en los principales mercados.

Los constantes rumores sobre los servicios OTT son una muestra de la gran cantidad de competitividad e interés que genera este tema. Ha aumentado el número de aspirantes que compiten por el control de la sala de estar, trayendo consigo una gran cantidad de dispositivos, desde televisiones conectadas a consolas para videojuegos desdobladas en centros de ocio digital, y la nueva generación de dispositivos para ver contenido en streaming, desde streaming sticks a la “NOW Tv” de Sky.

Añade a esta mezcla la multitud de pantallas conectadas que utilizan los consumidores para complementar sus experiencias televisivas y el camino hacia el espectador de hoy en día comienza a parecerse cada vez más a un laberinto. En este mercado tan lleno de gente, ¿cómo pueden abrirse paso los editores de contenido para asegurar su dominio de las salas de estar?

El efecto ‘streaming stick’
El salón es el centro neurálgico del entretenimiento visual, pero el choque entre los mundos de Internet y la televisión ha puesto a ésta última en cabeza. La nueva generación de televisores combinará sin duda una experiencia “de sofá” inmersiva con la posibilidad de personalización y selección que ofrece la Web, cualidades que han permitido el desarrollo de servicios de contenido OTT como Netflix.

Un dispositivo que está tratando de hacer justamente esto es Google Chromecast. Cómo ya hemos podido observar en Estados Unidos, Chromecast supone un verdadero cambio en las reglas del juego. Los intentos previos de innovación en televisión interactiva se han basado en el hecho de que el usuario utiliza el mismo descodificador durante más de diez años. Pero Chromecast intenta derribar estas barreras con un precio reducido que hace de él una tecnología flexible y disponible que los espectadores pueden actualizar tan frecuentemente como sus smartphones.

Dado que menos de la mitad de los usuarios tienen conectadas sus teles a Internet, dispositivos como los de Google y Roku cuestionan el futuro de las Smart TVs permitiendo a los consumidores hacer sus teles “inteligentes” por menos dinero del que cuesta salir a comer fuera. En un nuevo giro de tuerca en el ámbito de los descodificadores, estos dispositivos permiten a los consumidores disfrutar de contenidos IP inmersivos en su pantalla principal, mientras disfrutan de las posibilidades de búsqueda y descubrimiento de contenidos que habitualmente encuentran en su dispositivo personal, ya sea una tableta, ordenador portátil o móvil.

Se trata de un modelo audiovisual que aprovecha las fortalezas de cada dispositivo; el móvil es muy apropiado para la interacción personal, pero la televisión siempre ofrecerá la mejor experiencia de visualización, por su tamaño y resolución. Es en esta interacción entre dispositivos orientada a crear la mejor experiencia televisiva posible donde reside la clave del éxito de Google. Es más, posibilita la aparición de todo un mundo de experiencias de ‘segunda pantalla’ y canales personalizados.

Sin embargo, para que los editores de contenido realmente tengan éxito en el uso de plataformas como la de Google es fundamental establecer un fuerte modelo publicitario que impulse tanto el desarrollo de contenidos como la tecnología necesaria para su distribución.

Monetizar la nueva era de la televisión
Los dispositivos como Chromecast son un auténtico avance que combina las posibilidades de personalización ofrecidas por Internet con la alta definición de la televisión. Están creando una nueva arquitectura que lleva la complejidad de la distribución de vídeo de los dispositivos a la nube, allanando el camino para lograr la emisión de contenidos y publicidad dinámica, tanto para vídeo bajo demanda como para emisiones en directo.

Se trata de una situación en la que todo el mundo gana y que cambia el modelo tradicional de emisión unidireccional de la televisión: los consumidores obtienen el contenido premium que quieren y cuando quieren, y los medios y programadores ofrecen más valor a los anunciantes, ya que les facilitan el camino que les lleva a un público más específico y comprometido. Además, lo hacen generando mayor impacto de marca, compromiso y conversión.


Los ‘streaming stick’ pueden ser el meollo del laberinto que conforman hoy en día los servicios OTT y de vídeo en streaming. Sin embargo, solo puede esperarse que la fragmentación de soportes y plataformas crezca. Como consecuencia, entregar el anuncio adecuado, en el dispositivo adecuado y en el momento adecuado nunca había sido tan importante. Afortunadamente, hoy en día es posible ser dinámico en aspectos como de dónde procede la publicidad, cómo se dirigen los anuncios a cada usuario, así como en la forma de distribuirlos a través de experiencias similares a la que ofrece la televisión, con el “look and feel” del contenido premium, sin que importen la localización ni el dispositivo.

Armados con todas estas herramientas, los medios de comunicación están bien equipados para circular por el complejo camino que les lleva hasta el usuario y desbloquear completamente el potencial de ingresos que genera la llegada de los nuevos servicios OTT de entretenimiento.

Por Luke Gaydon, vicepresidente de medios de Brightcove para EMEA