Construir una marca o una identidad corporativa es uno de los mayores retos a los que se enfrenta una empresa hoy en día.
El hecho de desarrollar una imagen o mensaje que les diferencie del resto y les identifique de forma clara ante los consumidores, constituye uno de los primeros pasos para lograr el éxito empresarial. Un logotipo original, una web con aspecto profesional y la presencia en redes sociales forman parte de la estrategia necesaria para que un negocio despegue. Pero, ¿quién debe hacerse cargo de estas cuestiones?
La búsqueda de un profesional formado, que entienda los valores fundamentales de la empresa y sepa plasmarlos de forma evidente puede resultar tediosa en ocasiones, pero es fundamental para el éxito de una compañía. En un mundo globalizado, donde abundan todo tipo de mensajes sobre las marcas, es necesario contar con creativos que construyan productos de impacto e influyentes en el mercado.
Construir la identidad visual de una marca requiere conocimientos y un esfuerzo presupuestario que las pymes no siempre pueden realizar. No obstante, en esto, como en todo, Internet ha supuesto una nueva revolución para bien. En los últimos años se ha expandido la modalidad del trabajador freelance, un profesional independiente que realiza tareas relacionadas con su profesión para empresas que requieren de sus servicios. Las nuevas tecnologías permiten que cualquiera pueda trabajar en lugares diferentes de la sede de una empresa, incluso, en diferente país. Este modelo supone ventajas clave para las empresas como es un rápido retorno de la inversión (ROI), ya que abarata costes (comunicaciones, materiales de trabajo, entre otros). Además, cuentan con el valor añadido de tener a un profesional a su servicio en cualquier momento porque los profesionales trabajan fuera del horario convencional y, si fuera preciso, fines de semana, festivos, vacaciones, etc.
Pero las ventajas no son sólo económicas. Trabajar para una empresa pequeña supone un reto profesional que, en ocasiones, las grandes agencias no están dispuestas a asumir, centradas como están en las grandes marcas. Un freelance es un profesional formado, y con una amplia experiencia que basa su trabajo en la originalidad y en la diferenciación. La variedad de situaciones y retos a los que se ha enfrentado hasta el momento hace que entienda mucho mejor a sus clientes y pueda ofrecer un servicio más personalizado. Además, trabajar por proyecto les motiva para ofrecer una respuesta rápida y concreta a la empresa que reafirme su prestigio y les proporcione una recomendación que aumente su visibilidad y con ello, sus ingresos.
El otro pilar fundamental para el desarrollo del freelance es la búsqueda de clientes. Los profesionales necesitan mostrar su talento para conseguir un trabajo y darse a conocer de la manera más rápida y original, lo que se hace posible gracias a Internet Un estudio publicado por Infojobs en junio de 2014, pone de manifiesto que la mayoría de las empresas valoran el hecho de que el profesional disponga de un portfolio online para poder evaluar su trabajo antes de contratar. En este sentido, resulta muy útil estar inscrito en alguna de las plataformas online que ofrecen trabajo a los freelance. Gracias a éstas, las empresas no perderán tiempo en buscar y contactar con todos los candidatos y, además, podrán consultar trabajos que han realizado para otros clientes, junto con referencias y recomendaciones.
En definitiva, estamos asistiendo a un cambio de modelo no sólo con respecto a los métodos para desarrollar la imagen y la publicidad de las empresas, sino también respecto a las personas que deben llevar a cabo esa tarea. Cada vez más, las empresas van a recurrir a este modelo de profesional freelance que aporta un punto de vista diferente, menos encorsetado, y que a su vez supone importantes ventajas económicas y de organización. En definitiva, encontrar a la persona adecuada que ayude a que una empresa a darse a conocer de la mejor manera.
Ricardo Marques, CEO de ProKubo