Las empresas calculan reducir un 4% sus presupuestos de eventos, lo que contrasta con el optimismo de agencias (+9%) y proveedores (+2%). Los responsables de este trabajo explican esta aparente incoherencia por la desaparición de agencias en el 2008 y 2009, lo que permite mayor porción del pastel aunque éste no haya crecido. Por otra parte el mercado internacional está en clara recuperación y envía grupos a España, compensando el bajo dinamismo de los clientes locales.

La crisis ha significado menos dinero pero más eventos: son más cortos, más cerca y más austeros. Reducir el número de eventos o de participantes es la manera menos utilizada de reducir costes.

Además, las empresas tienden a realizar internamente sus eventos: la mitad de sus eventos se hacen sin agencia, una tendencia que se ha incrementado con la crisis al volverse los eventos más sencillos y, por tanto, fáciles de manejar por las empresas directamente con los proveedores. Esta tendencia, que se ve en otros países, señala también una crisis en la percepción de valor añadido de las agencias por parte de sus clientes.

En general, la crisis ha propiciado una vuelta a procesos de compras más duros, a relaciones menos continuas entre agencias y sus clientes. El 63% de los eventos se contratan tras concursos (que suponen un coste muy elevado para las agencias); y las subastas, selección puramente basada en el precio, son hoy una técnica utilizada por varias grandes cuentas a la hora de contratar sus eventos.

Una tendencia que se ha acentuado es el vacío de financiación entre el cobro adelantado o como máximo a 30 días por parte de los proveedores y el pago a 90 días o más por parte de las empresas, lo que hace de las agencias unos verdaderos entes financieros. No es de extrañar que, por tanto, para el 64% de las empresas, la capacidad financiera de las agencias sea un factor a tener en cuenta a la hora de su contratación.