En febrero de 2017, Adobe realizó una encuesta entre anunciantes estadounidenses que concluyó que la principal preocupación para ellos es la calidad de los medios en los que implementan sus campañas, concepto en el que se englobó tanto la seguridad de las marcas como el fraude publicitario y la visibilidad.
En un artículo publicado por Emarketer, Lauren Fisher, analista de esta compañía y autora de un reciente informe sobre fraude publicitario, comenta que “la detección del fraude y las herramientas para detectarlo han avanzado, pero también lo han hecho las estrategias que utilizan los jugadores fraudulentos para engañar a los compradores [de medios]”. A pesar de que el fraude es un problema que parece tener cada vez un mayor impacto, Fisher cree que “es difícil cuantificar su impacto financiero. Por una parte, ninguna fuente tiene la capacidad de auditar cada una de las únicas impresiones publicitarias display ni la capacidad técnica necesaria para detectar todas las formas de fraude, que en cualquier caso continúa creciendo tanto en alcance como en nivel de sofisticación”.
Las fuentes que estudian el problema difieren en la cantidad que estiman que representa el fraude publicitario, y si el problema está aumentando o disminuyendo, algo que en cualquier caso representa un problema multimillonario para los anunciantes que apuestan por el vídeo online. Según Emarketer, aunque los anunciantes aceptan el fraude como una parte inevitable del entorno digital, la tolerancia a su presencia está disminuyendo.