
Hace unas semanas Facebook alcanzó la astronómica cifra de mil millones de usuarios. No fue hasta 2007 cuando la compañía lanzó su plataforma publicitaria (Facebook Ads) y sus páginas de marca (Facebook Pages). Desde entonces, los directores de marketing se han preguntado cómo llegar a todos esos usuarios que están tan enganchados a esta nueva herramienta de comunicación y cómo sacar provecho de ello.
Después llegó Twitter, la red de microblogging en la que los mensajes han de ceñirse a los 140 caracteres y que tardó en abrirse a la publicidad, pues no fue hasta 2010 cuando lanzó sus primeros formatos publicitarios. Con el tiempo han ido apareciendo otras redes que no han llegado a despegar del todo a pesar del ruido mediático del momento, como Tout, Quora o Google +, o que sí, pero que no tienen el potencial de Facebook y Twitter, como Pinterest o Instagram, cuyo poder de seducción es más reducido o cuyos seguidores están más segmentados.
En este tiempo de convivencia con las redes sociales, ha sido llamativo ver las crisis que algunas compañías han sufrido por culpa de un mal uso de las mismas, como fue el caso de Chrysler por un tuit malsonante que le costó la cuenta a su agencia de social media, o a Domino’s Pizza, que vio cómo su reputación caía enteros en paralelo a lo que crecían las visitas en YouTube a un vídeo de dos empleados que elaboraban de manera poco higiénica una pizza.
Las redes sociales pueden ser un arma de doble filo para las marcas y una campaña puede volverse en contra del propio anunciante. Esto es lo que le pasó hace unos meses McDonald’s en Twitter. La marca contrató el
hashtag promocionado #McDStories para animar a sus seguidores a compartir con ellos sus historias más positivas relacionadas con la marca. Sin embargo, un gran número de usuarios aprovechó el hashtag para contar cosas negativas de la cadena e incluso para reivindicar los derechos de los animales, como fue el caso de la organización PETA.
Si bien las redes pueden ser el origen o el catalizador de una crisis de imagen para una marca, lo cierto es que también sirven para solventar crisis o problemas surgidos fuera de la red. Así lo hicieron BP, tras el vertido de petróleo en el Golfo de México, y Toyota, tras detectar fallos en la fabricación de algunas piezas de sus coches. Ambas compañías usaron internet y las redes como medios estratégicos para dar la vuelta a una situación que les ponía contra las cuerdas y conseguir que su reputación no se hundiese.
Para seguir leyendo el artículo y las opiniones de los anunciantes españoles pincha aquí.
Para comprar el último número de Anuncios en papel (que incluye el especial Internet, con varios reportajes de actualidad sobre este medio) pincha aquí.
Y en versión digital aquí.