Llega el buen tiempo y, con él, la época del “destape”. Después de un invierno especialmente duro, con una climatología que nos ha tenido casi como gatos encerrados durante meses, hay muchas ganas de salir, dejarse ver y volver a disfrutar al aire libre.

Con nuestros mejores outfits, nos preparamos para aprovechar esas 12 horas de luz que nos regala el verano. Vuelven costumbres que habían quedado aletargadas y, entre ellas, una de las tradiciones por antonomasia de esta época del año: los festivales.

Las redes sociales nos bombardean con anuncios que prometen el mejor cartel. Pero lo cierto es que, desde hace tiempo, los festivales han dejado de ser “solo los artistas” para convertirse en una experiencia que va mucho más allá de la música.

Los asistentes ya no son únicamente ese colectivo de groupies que persigue a sus ídolos por toda la geografía española. Hoy, los motivos para acudir a un festival no se explican solo por la música. Estos encuentros reúnen a un nuevo perfil: los disfrutones. Aquellos que se acercan para vivir todo lo que ocurre alrededor.

Las marcas, que saben leer muy bien este contexto, han hecho suyo este territorio. Allí encuentran un público cautivo, entregado y dispuesto a vivir todo al 100% dispuesto a vivir todo tipo de experiencias.

En un entorno donde la atención se reparte entre múltiples estímulos, el desafío para ellas es doble. Por un lado, crear una activación atractiva; por otro, encontrar el espacio adecuado para desarrollarla. Y ahí es donde el continente adquiere una importancia decisiva. Las marcas buscan soluciones que les permitan desplegar distintas configuraciones, replicarlas en varias localizaciones y, a ser posible, evitar montajes interminables.

Por eso, los formatos modulares se presentan como una de las grandes tendencias del año. Su versatilidad permite crear múltiples combinaciones y personalizar al 100 % la estructura final, tanto por dentro como por fuera. Además, estos sistemas incorporan accesorios como escaleras para levantar segundas y terceras alturas, cristaleras o pantallas LED en interior y exterior, entre otros elementos. Todo ello los convierte en una opción idónea para pop-up stores, zonas de hospitality, zonas VIPS e incluso exposiciones.

Estoy convencida de que estamos ante un formato que veremos en numerosos festivales y acciones este verano. ¿Preparados para vivirlo, disfrutones?