Redacción

Según datos de esta consultora, no más del 33% están preparados para comprar productos verdes o lo han hecho ya. De momento, los productos ecológicos copan una cuota de mercado muy pequeña. Por ejemplo, en 2006 los detergentes y productos de limpieza “verdes” se llevaban menos del 2% de las ventas en Estados Unidos en su categoría. Los coches híbridos, aunque muy de moda, sobrepasaban el 2% del mercado de automóviles en 2007, según cifras de J.D. Power y Asociados. Otro dato muy revelador: dos terceras partes de los consumidores británicos y estadounidenses fueron incapaces de nombrar una marca verde, según un estudio de Climate Group.Las compañías pueden obtener beneficios si se convierten en verdes, asegura un artículo The Online Journal de McKinsey & Co, y cita como ejemplo el caso de las bombillas compactas fluorescentes. En 2005 tan sólo significaban un 5% del mercado. Dos años después, ya superan el 20%.McKinsey ha identificado las barreras del consumidor a la hora de comprar productos verdes en cinco etapas:En la primera etapa, es básica la notoriedad. Muchos de los consumidores no saben las opciones verdes que hay en cada categoría. Después, deben creer que el producto consigue el objetivo para el que ha sido creado, aunque hay muchos que piensan que la calidad de este tipo de productos es menor que la de los convencionales. Además, muchos son escépticos, en parte porque desconfían de las empresas y los medios de comunicación. Finalmente en la cuarta y en la quinta etapa, los consumidores deben decidir si un producto es merecedor del gasto y el esfuerzo de comprarlo (muchos consumidores creen que son caros y que son difíciles de comprar).Para incrementar las ventas de los productos sensibles al problema medioambiental, las empresas deben derribar estas cinco barreras: falta de notoriedad, percepciones negativas, desconfianza, precios altos y escasa disponibilidad.Este artículo aconseja educar a los consumidores, porque muchas veces no saben cómo mitigar el cambio climático o tienen ideas equivocadas. Según estos expertos, las tres maneras de reducir las emisiones de C02 son: conducir coches eficientes, mejorar el aislamiento de los hogares y comer menos carne.Otro de los consejos es producir mejores productos, ya que el 61% de los consumidores piensa que los “verdes” son peores que los convencionales. Este artículo cita cómo los coches híbridos tienen menos potencia y las bombillas compactas fluorescentes no encajan tan bien como las otras. Ser honestos con los consumidores para evitar la desconfianza, ofrecer más (por el hecho de ser más caros) y que el acceso a su compra sea fácil son las soluciones que aporta McKinsey.