1. Cincuenta y seis participantes leyeron un extracto de cuatro páginas de un libro sobre la vida universitaria en el que aparecía a toda página un anuncio de Wendy. El intrusismo del anuncio variaba al cambiarle de posición dentro de las páginas de la historia. La mitad de los lectores vieron el anuncio después de la segunda página del relato, lo que interrumpía su “concentración”. La otra mitad, después de la última página de la historia, lo que no interrumpió su lectura. Los resultados mostraron que cuando el anuncio era visto al final del relato, los participantes altamente absortos en la lectura dieron una evaluación más alta al anuncio de Wendy que los que estuvieron menos “concentrados”.2. Cincuenta estudiantes vieron un anuncio de una marca ficticia de agua embotellada mientras leían un cuento de tres páginas de O’Henry. El intrusismo del anuncio, colocado siempre entre la segunda y la tercera página, era manipulado variando la relevancia del producto para los participantes. La manipulación era lograda haciéndoles creer que formaban parte de un supuesto estudio para las compras para un evento social.Antes de leer la historia, a la mitad de ellos se les dijo que podrían ser los encargados de conseguir bebidas para un evento social. Así, ver el anuncio de la marca ficticia de agua sería relevante para este grupo de participantes. Por lo tanto, estarían más predispuestos a procesar el anuncio mientras leían la historia. Al resto de los participantes, les dijeron que serían los encargados de conseguir snacks para el evento. Los resultados mostraron que cuando el anuncio era irrelevante para los participantes, eran igualmente favorables hacia el agua embotellada a pesar de la experiencia de "concentración". Sin embargo, cuando el anuncio era relevante, los participantes que estaban más absortos se mostraron menos favorables hacia la marca de agua que aquellos que estaban menos absortos.3. En este tercer experimento, se jugó con la condición de concentración (alta o baja) y con la condición ambiental (alta o baja). A los 48 participantes se les dio a leer el mismo extracto del libro sobre la vida universitaria que en el primer experimento y vieron el anuncio de la marca de agua embotellada del segundo, aunque en este caso, colocado en el medio del relato. Para la mitad de los participantes, la historia tuvo un flujo cronológico suave (“concentración” alta), mientras que para la otra mitad la historia tuvo que ser reordenada para leerla sin problemas (“concentración” baja). La condición ambiental era manipulada presentando el extracto del libro como parte de una nueva revista que sería distribuida en el campus el año próximo y que contendría artículos de estudiantes. También fueron informados de que habían sido seleccionados como una muestra representativa del target de la revista y que los autores serían alumnos de su universidad. En la condición ambiental baja, a los participantes se les dijo que la revista saldría en algunas ciudades dentro de unos años y que los autores serían personas ordinarias (no estudiantes).Los resultados mostraron que los participantes con “concentración” alta evaluaron el producto menos favorablemente que los de “concentración” baja por causa del intrusismo del anuncio. Además, el experimento mostró que a los participantes motivados les gustó menos el anuncio que a los que no lo estaban tanto.La conclusión a la que llegan Wang y Calder es que cuanto más absortos están los consumidores en un contesto mediático, más puede convertirse en negativa la eficacia publicitaria si el anuncio se entromete en su proceso de “concentración”.