
Este trabajo anima a los anunciantes a no perder la fe en la efectividad de la publicidad en la televisión convencional, argumentando que los servicios on line y bajo demanda de televisión han sido sobreestimados por su enorme repercusión mediática, pero no real.
Muchas encuestas han tendido a subestimar el consumo de medios tradicionales y a poner demasiado énfasis en el uso de los aparatos inteligentes.
"En 2010 la mayoría de los consumidores probablemente permanezcan felices viendo la programación de forma lineal, en lugar de estar resentidos por lo que algunos expertos han denominado como la tiranía de la programación", dice el informe. “La programación lineal es probable que siga siendo dominante no sólo en el 2010, sino durante muchos años más".
La televisión tradicional mantiene significantivas ventajas, señala el estudio, como la facilidad de su uso y la inercia ante el mando.
El informe también señala que las valoraciones y las mediciones de la visualización en vivo no se puede comparar con las de la emisión bajo demanda. "A veces las cifras del consumo de la televisión bajo demanda pueden parecer más grandes. La audiencia de la televisión tradicional se mide por los espectadores. La medición de la emisión on line incluye impresiones de página, páginas vistas, usuarios únicos y peticiones. La distinción entre un clip y un programa completo se hace muy pocas veces, a pesar de que su importancia comercial puede variar considerablemente".