
El 75% de los españoles afirma que les importa mucho o bastante el precio; el 62%, sus marcas preferidas, y el mismo porcentaje que también asegura que les influye poder probarlos con muestras de productos; un 59% sigue mucho o bastante la recomendación de las amistades; el 38%, la opinión de su pareja; el 30%, las promesas de los productos; un 28%, la publicidad en televisión o revistas, en este caso en mayor porcentaje que el 26% que dice ser influido por los artículos en revistas; y un 22%, lo que ve o lee en internet.
El 61% cree que algunas veces los productos para el cuidado del cabello de marcas de consumo masivo son similares a los de marcas premium, un 16% los considera casi siempre parecidos; y un 22% los ve inferiores. Para los productos de cuidado de la piel, el 57% los ve similares en ocasiones; el 16% casi siempre; y un 27% cree que los de consumo masivo no son tan buenos. Y en los productos de Belleza y Salud, el 57% de los españoles participantes en el estudio opina que los de consumo masivo y las marcas premium algunas veces son similares; un 26% no del todo; y el 17% restante los considera parecidos casi siempre.
En España, el canal preferido para comprar productos de Higiene y Belleza son los supermercados, donde los adquieren el 65% de los internautas participantes en el estudio, lo que resulta diez puntos más que la media europea. Bastante lejos quedan el resto de canales: el 34% los compran en tiendas especializadas –cuatro puntos más que en la media de Europa-; y un 31% en Droguerías/Perfumerías o Farmacias, en este caso con trece puntos
menos que la media europea del 44%.
Un 11% de los españoles participantes en el estudio declaran comprar productos de Higiene y Belleza por internet, si bien hay que tener en cuenta que todos son usuarios habituales de la red. El 7% dice comprarlos en salones de belleza o spas, un 5% en clubes de compra, y el 2% en otros sitios. Un dato significativo que revela hasta qué punto son importantes estos productos para los consumidores españoles es que apenas el 10% de los encuestados dicen que no suelen comprarlos, tres puntos menos que el 13% de media europea.