
Otro 71% teme perder independencia en actividades de necesidad básica, como comer por sí mismo, bañarse o vestirse. Un porcentaje similar, a su vez, tiene miedo a perder agilidad mental. Precisamente es el mantenimiento del estado físico y mental la principal preocupación para ocho de cada diez españoles después de la jubilación. Esta población, según las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), está previsto que crezca hasta las 11,6 millones de personas para el año 2030, lo que supondrá más de la cuarta parte de la población de nuestro país.
Etiquetas más claras
Por tanto, el progresivo envejecimiento de la población y el mayor número de personas ancianas viviendo solas son un reto para el mercado de gran consumo. Así, el 55% de los españoles considera que es difícil encontrar productos con etiquetas fáciles de leer para las personas mayores, lo que se convierte en una de sus principales preocupaciones al ir a la compra cuando envejezcan.
Por su parte, el 53% reconoce que es difícil encontrar productos con información clara en los envases para un consumidor sénior, mientras que un porcentaje similar afirma que la publicidad no está pensada habitualmente para este tipo de consumidor.