Ángel Alloza

En Corporate Excellence llevamos más de una década analizando cómo evolucionan las tendencias en reputación e intangibles que configuran la agenda empresarial. Hemos visto cómo la reputación, la comunicación, la marca, el propósito o la sostenibilidad han ido ganando protagonismo hasta convertirse en palancas estratégicas de competitividad para las organizaciones. Sin embargo, los resultados de la undécima edición de Approaching the Future reflejan un punto de inflexión en el que las empresas no se encuentran  simplemente ante la irrupción de una nueva tendencia. Estamos asistiendo a una transformación del contexto que obliga a reinterpretar la forma de gestionar todos los activos que generan valor.

La inteligencia artificial ha dejado de ser un ámbito de experimentación para convertirse en un factor estructural que atraviesa prácticamente todas las decisiones empresariales. Según Approaching the Future 2026, el informe anual sobre el estado de los intangibles que elaboramos en Corporate Excellence en colaboración con CANVAS Estrategias Sostenibles, la IA es ya la principal prioridad para el 55,5% de las organizaciones iberoamericanas y la segunda tendencia en la que más recursos y esfuerzos se están destinando.

Pero quizá el principal aprendizaje del estudio no sea el liderazgo de la inteligencia artificial. Lo verdaderamente relevante es comprobar cómo su irrupción está reordenando la agenda de los intangibles. No porque comunicación, reputación, marca, liderazgo o talento pierdan importancia, sino porque todos ellos deben evolucionar para responder a un entorno profundamente distinto.

La comunicación corporativa es un buen ejemplo de ello. Por cuarto año consecutivo continúa siendo el ámbito en el que más organizaciones trabajan activamente y sigue ocupando las primeras posiciones entre las prioridades estratégicas. La comunicación se consolida como la función capaz de conectar estrategia, cultura, innovación y negocio, haciendo posible que el resto de los activos intangibles generen confianza y valor compartido.

La transformación tampoco puede entenderse sin las personas. El estudio muestra uno de los mayores crecimientos en la gestión del talento y los modelos de trabajo, confirmando que la adopción de nuevas tecnologías dependerá tanto de las capacidades humanas como de la propia evolución tecnológica. Incorporar inteligencia artificial exige desarrollar nuevos conocimientos, nuevas formas de liderazgo y culturas organizativas preparadas para aprender, adaptarse y gestionar el cambio de forma continua.

El rol estratégico de la marca corporativa y la reputación en la era algorítmica

En este nuevo escenario, la marca corporativa también adquiere una lectura diferente.

Las organizaciones siguen destinando recursos y esfuerzos a su gestión porque continúa siendo un activo esencial para construir diferenciación duradera, coherencia y relevancia. En mercados donde la innovación tecnológica tiende a igualar capacidades y donde la oferta resulta cada vez más homogénea, la marca representa uno de los principales mecanismos para construir relaciones duraderas con los grupos de interés.

La marca se fortalece cuando existe coherencia entre el propósito, la cultura, la experiencia y los comportamientos corporativos; y es precisamente ahí donde la reputación actúa como un activo clave para generar confianza, preferencia sostenida en el tiempo y ampliar la licencia social para operar.

La inteligencia artificial refuerza, además, ese papel. Los asistentes conversacionales, los buscadores generativos o los agentes inteligentes están modificando la manera en que las personas descubren empresas, comparan alternativas o construyen una opinión sobre ellas. En este contexto, la visibilidad de una organización dependerá cada vez más de su capacidad para ser reconocible, consistente y confiable también en entornos mediados por algoritmos. Por eso, disponer de una identidad clara, una narrativa coherente y una reputación sólida será clave para proyectar una presencia diferencial y fortalecer la confianza.

Los asuntos públicos entrar en el mapa de prioridades

Otro de los movimientos que refleja Approaching the Future es la creciente importancia de los asuntos públicos. La entrada de esta función en el mapa de tendencias responde a un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, la aceleración regulatoria y unas expectativas sociales cada vez mayores hacia el papel de la empresa. Comprender el entorno institucional, anticipar riesgos y fortalecer el diálogo con los diferentes actores será también una capacidad diferencial en los próximos años.

La fotografía que ofrece esta nueva edición del estudio confirma, en definitiva, que la inteligencia artificial no desplaza la agenda de los intangibles; la hace más exigente. La tecnología acelera los cambios, pero también incrementa el valor de aquellos activos que permiten generar confianza, construir relaciones sólidas y ofrecer una identidad clara en escenarios de creciente complejidad.

El futuro requiere de una gestión integrada

En Corporate Excellence llevamos años defendiendo que la verdadera ventaja competitiva no reside en gestionar cada uno de estos activos de forma aislada, sino en entender que comunicación, reputación, marca, liderazgo, sostenibilidad, talento o asuntos públicos forman parte de un mismo sistema de creación de valor. Hoy esa visión cobra aún más sentido.

Las organizaciones que liderarán esta nueva etapa no serán únicamente las que incorporen antes la inteligencia artificial, sino aquellas capaces de integrarla en un modelo de gestión donde todos los activos intangibles trabajen de forma coordinada para fortalecer la confianza, orientar la toma de decisiones y generar valor sostenible para el negocio y para la sociedad.