Antonio Velasco

Durante años, el sector del marketing en España ha operado bajo una premisa sólida: la temporada alta tenía un inicio claro y un final reconocible. Octubre marcaba el calentamiento, noviembre el estallido del Black Friday y diciembre el sprint final hacia la Navidad. Sin embargo, esa lógica ya no funciona igual. El comportamiento del consumidor ha cambiado, el mercado europeo lo confirma y la evidencia recogida en nuestro estudio Commerce Peak Season Guide lo demuestra con claridad. El informe subraya que la temporada alta ha dejado de concentrarse en unos meses concretos, y ese es el aviso más importante para las marcas españolas: si seguimos planificando como antes, llegaremos tarde.

El consumidor español, como el del resto de EMEA, ya no espera a diciembre. Compra antes, compara más y exige mayor valor. Los datos del informe muestran que en Reino Unido una parte significativa de los compradores del Black Friday inicia sus compras a principios de noviembre; en Alemania, muchos lo hacen incluso en octubre; y en Francia, la mayoría planifica con antelación. España sigue el mismo patrón: los retailers adelantan promociones, los consumidores buscan antes y las marcas que esperan a los días tradicionalmente fuertes pierden terreno.

A esto se suma que el precio se ha convertido en el factor decisivo. Por ejemplo, en Francia, los compradores esperan descuentos muy agresivos para considerar una oferta atractiva, y en Alemania la mayoría prioriza el precio por encima de cualquier otro criterio. En España, donde la inflación ha tensionado el bolsillo del consumidor, esta sensibilidad es aún más evidente. El valor —no solo el descuento— se ha convertido en el eje de la decisión.

El proceso de compra también se ha fragmentado. El consumidor español salta de TikTok a Google, de un chatbot a un marketplace, de un vídeo en CTV a una reseña en una web especializada. Se trata de un recorrido cada vez más disperso, donde cada interacción abre una oportunidad para descubrir productos y ejercer influencia. La pregunta ya no es dónde está el consumidor, sino si la marca es capaz de estar presente en todos los lugares donde se toman decisiones.

Por eso, la vieja estrategia ya no funciona. La influencia se construye a través de múltiples puntos de contacto mucho antes de que el comprador llegue a la caja. Esto exige un cambio profundo en la forma en que las marcas planifican la temporada alta. Ya no basta con activar campañas potentes en noviembre; hay que construir un sistema que acompañe al consumidor desde el descubrimiento hasta la recompra.

El modelo operativo que proponemos resulta especialmente relevante: entre junio y octubre se define la estrategia, se construyen audiencias, se testean creatividades y se genera demanda inicial; en noviembre se escala la inversión y se perfecciona la segmentación; en diciembre se optimiza a diario, se adapta la creatividad y se capta la intención de compra; y en enero se amplía el ciclo, aprovechando el Día de Reyes y las rebajas para transformar compradores estacionales en clientes recurrentes.

Y en este camino, la inteligencia artificial ya no es un complemento, sino el nuevo músculo creativo y estratégico. El citado informe recoge que el tráfico generado por la IA hacia tiendas del Reino Unido creció de forma exponencial durante la temporada de compras de 2025, y que más de la mitad de los consumidores utiliza herramientas de IA para encontrar el mejor precio. También destaca que el DCO (Dynamic Creative Optimization) incrementa notablemente el CTR y reduce el CPC, y que la gran mayoría de los compradores de espacios publicitarios planea usar IA generativa para vídeo. Las herramientas adecuadas permiten adaptar creatividades a audiencias, mercados y momentos sin ralentizar campañas. En un momento en que los equipos de marketing suelen trabajar con recursos ajustados, la IA no es una ventaja competitiva: es la única forma de competir.

El reto para las marcas españolas es dejar de pensar en la campaña y empezar a pensar en el sistema. La temporada alta ya no es un pico, sino un viaje continuo. Las marcas que triunfan son las que llegan antes de que el consumidor reduzca opciones, demuestran valor más allá del precio, integran canales en lugar de competir entre ellos, optimizan cada día y reactivan después de las fiestas. De hecho, el estudio sintetiza esta idea en una conclusión clara: las marcas deben identificar la demanda a medida que surge, adaptar sus mensajes y mantener su relevancia en todas las etapas del recorrido del cliente.

La conclusión es evidente: en España, la temporada alta ya no se gana en noviembre. Se gana en cuanto acaban las vacaciones de verano. Las marcas que sigan esperando al Black Friday llegarán tarde; las que confíen en un único mensaje perderán relevancia; y las que consideren la IA como opcional quedarán fuera del proceso de decisión. La temporada alta ya no es un sprint, sino una maratón que empieza meses antes y se extiende más allá de las fiestas. El mercado español, cada vez más competitivo y más digital, exige que las marcas actúen en consecuencia. La cuestión no es si debemos cambiar, sino si estamos preparados para hacerlo.