
Los datos reafirman la confianza de los consultados en la recuperación del país al marcar otro máximo histórico, y, sin embargo, esas mismas personas no se muestran dispuestas a incrementar el consumo en los próximos meses. Este hecho, además, tiene relación con las expectativas de ingresos, que aunque mejores que hace un año y todavía en valores positivos, han descendido tres puntos en relación a marzo.
Como muestra el estudio, a pesar de las buenas perspectivas de la situación económica del país, la población española sigue sin sentir la confianza, ni contar con los recursos necesarios para incrementar el consumo en sus hogares, más allá de sus necesidades básicas.
Esta tendencia lejos de apaciguarse, parecería ir lentamente en aumento, al caer cuatro puntos durante el último trimestre y completar un descenso de -8 en los últimos 12 meses. Con todo, el país registró en mayo de 2015 un indicador de -4 puntos, el valor más alto desde febrero de 2011.
GfK considera que, por un lado, en España se piensa que la economía mejorará en el futuro próximo y que la crisis en Grecia no le afectará en forma tan marcada, como sí parecen temerlo los ciudadanos de otros países. Y, por otro, que los españoles siguen sin percibir en el ámbito doméstico los efectos positivos de la recuperación macroeconómica. Ello se hace especialmente evidente en los 50 puntos de distancia que separan a ambos indicadores (expectativas económicas versus expectativas de gasto), más aún cuando ellos pueden tomar valores entre +60 y -60. La diferencia es muy notable.