
La primera conclusión es que los españoles, por regla general, muestran una gran confianza en la Inteligencia Artificial, ya que solo 1 de cada 10 considera a esta disciplina como altamente destructiva y son mayoría los que consideran mucho más sus ventajas que los posibles inconvenientes que podría acarrear: el 43,2% de los españoles entiende que es más beneficiosa que destructiva, mientras el 22,2% la reconoce como realmente beneficiosa para la sociedad, frente a un 10,6% que piensan que es neutra y un 9% y un 1,3% que es más destructiva que beneficiosa o claramente destructiva.
La Inteligencia Artificial está detrás de una gran cantidad de aspectos de la vida diaria, pero son pocos los españoles que lo conocen en función de las respuestas ofrecidas en esta encuesta: el 52,3% de ellos consideran que se utiliza de forma ocasional y solo un 16,3% piensa que se emplea ampliamente. El 9,1% cree que solo existe en los laboratorios y el 8% que no existe. Un 6,7% es de la opinión de que solo se utiliza con fines militares y el 2,4% de que es ciencia ficción. Además, hay un 5,1% de españoles a los que no les interesa esta materia.
Para el 38,6% de los españoles la Inteligencia Artificial está suponiendo una ayuda para resolver los problemas del mundo. Los hombres son los que más confían en ella, puesto que esa respuesta tiene una mayor acogida entre los hombres (44,2%) que entre las mujeres (32,9%). Las mujeres se muestran más temerosas, ya que si a un 17,8% de la población en general le da miedo, en el desglose por sexos vemos que ese temor se da en el 14,1% de hombres, frente al 21,4% de mujeres. Al núcleo de población al que más miedo le produce es aquel con edades comprendidas entre los 31 y los 40 los (22,3%), y al que menos al más joven, el de 18 a 30 años (10,8%). A un 23% no le genera ningún sentimiento, es decir, le es indiferente.
Finalmente, el 6,9% entiende que representa una amenaza para la humanidad. En este caso el porcentaje es más alto entre el sexo masculino (7,4%) que entre el femenino (6,4%). Por edad, los más jóvenes son los que la entienden más como una amenaza (10%) y los que menos los mayores de 65 años (2,9%).