Y al igual que los europeos, el principal contenido de vídeo bajo demanda que consumen los españoles son las películas. En concreto, dos de cada tres elige cuándo es el momento idóneo para ver ese film que tanto le apetece. Sin embargo, sí nos diferenciamos de los europeos en el consumo de series, un 61% frente a un 39%, lo que denota que en España cada vez nos perdemos menos los capítulos de nuestro serial favorito por tener otros planes lejos del sofá y del mando a distancia.

 De hecho, las dos principales ventajas que los españoles ven en el consumo de vídeo a la carta es la conveniencia de visualizar los programas cuando se quiere o puede (78%) y poder ver todos los episodios de una serie del tirón (65%). Ahora bien, los dispositivos más habituales para su visionado son los ordenadores (82%), móvil (50%), tableta (40%) y ‘smart TV’ (38%). Eso sí, solo una cuarta parte reconoce ver contenido audiovisual de esta forma tan personalizada de manera diaria.

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Frente a esta nueva forma de consumir televisión, donde el contenido se programa a conveniencia para visualizarlas, la publicidad se enfrenta al reto de llegar a un nuevo telespectador no muy receptivo a los anuncios, aunque con matices. A este respecto, el informe constata que un 65% manifiesta que les gustaría poder bloquear la publicidad. Esto se debe en parte a que muchos espectadores “se tragan” anuncios de productos o servicios que no quieren, un 66%. Y precisamente cerca de un 60% afirma que le gustaría ver solo anuncios de productos que le interesen.