
España ha pasado de los 51 puntos registrados al cierre de 2015, a 22, solo uno por debajo de República Checa y Polonia, ambos líderes con 23 puntos.
Por lo que respecta al consumo, España se mantiene en valores similares a los de 2015 y continúa con la austeridad a corto plazo. Se mantiene en números negativos y cercanos a cero. El indicador de previsiones de gasto se sitúa en 9 puntos negativos, sólo uno menos que al cierre de 2015. El índice de consumo de España se encuentra entre los más bajos de la región, junto con Portugal (-24) y Grecia (-38). El informe señala que aunque los números negativos indican que los hogares españoles aún no pueden permitirse gastos de importancia, “es notable la independencia que ha mostrado este indicador frente al de expectativas económicas. En el pasado, ambos fluctuaban de manera similar: si uno bajaba, el otro también lo hacía”, siendo esta la primera vez desde 2008 en que no se observa el mismo comportamiento, ya que las expectativas económicas han mostrado una caída importante, mientras que las de gasto se han mantenido en negativo, pero estables.
Respecto a la brecha entre las percepciones de los españoles con respecto a la economía del país, frente a la de sus propios hogares, parece corregirse esa distancia, que fue muy acusada en 2015 (hasta alcanzar los 59 puntos a finales del año). En el primer trimestre de 2016, sin embargo, se aprecia un recorte de 28 puntos en la distancia entre ambos valores y se sitúa en 31 puntos. “Esta paradoja entre lo macro y lo micro, señala la confianza en el país y sus posibilidades, pero al mismo tiempo indica que la austeridad se mantendrá a corto plazo”.
Ingresos
En cuanto a las expectativas de ingresos, los entrevistados en España se muestran menos confiados con respecto a los recursos que se recibirán en sus hogares a corto plazo, señala el informe, si bien este indicador sigue en valores positivos (15 puntos).
Por lo que respecta al conjunto de los 15 mercados europeos analizados en el informe, se observa una caída generalizada de las expectativas. “El entorno económico y social que está viviendo Europa en los últimos meses, marcado por la guerra en Siria, la crisis de los refugiados, la posible salida de Gran Bretaña de la UE, ataques terroristas y la continuada recesión en muchos de los países de la región, está debilitando las previsiones de los consumidores, en especial las expectativas económicas y de ingresos”, se indica.
Así, España no se ha quedado sola en el descenso de sus expectativas, sino que otros 12 países han registrado la misma evolución.