Un 24% afirma que se decidiría por la compra de un coche híbrido o eléctrico si se implantasen y extendiesen medidas para favorecer su uso. No obstante, eléctricos e híbridos siguen padeciendo el freno de su excesivo precio y la falta de puntos de recarga.

Esto mismo sucede con la conectividad, que no parece estar calando entre los españoles en el momento de valorar la compra de un vehículo, ya que apenas el 12,6% de los consultados lo considera relevante, a pesar de los constantes desarrollos en esta materia. Al menos sí hay más predisposición en los jóvenes de hasta 24 años, en tanto uno de cada cuatro sí la valora, no en vano son personas educadas o nacidas en plena era digital.

Actitud ante la compra

A pesar de que nueve de cada diez consideran la contaminación como un problema prioritario a resolver, en realidad solo un 16% pregunta por las emisiones de un coche a la hora de comprarlo. Por el contrario, es el precio lo que sigue imperando (66%), De hecho, y vinculado también directamente al bolsillo, el segundo aspecto más crucial en la compra de un vehículo es su consumo de carburante para más de la mitad de los encuestados (59%). E incluso el diseño también aparece muy por encima de las emisiones (51%), superando a un elemento tan relevante como los sistemas de seguridad activa y pasiva que emergen como el cuarto factor decisor de compra con un 47%.
La manipulación de emisiones, ¿problema?

Precisamente, y vinculado con las emisiones, el informe también ha querido pulsar la opinión sobre cómo las recientes noticias acerca de la alteración de los sistemas de medición en los vehículos diésel están calando en la opinión pública. En concreto, un 42% de españoles reconoce que esta cuestión les ha afectado mucho, hasta el punto de admitir que han cambiado de marca de referencia. Este hecho afecta especialmente a las mujeres, más sensibles a esta realidad, ya que un 53% de encuestadas se muestran muy condicionadas debido a esto a la hora de decidirse por una marca u otra.

Sin embargo, los jóvenes de hasta 24 años son los que aparecen como más indiferentes a esta cuestión, ya que solo uno de cada cuatro reconoce estar “muy afectado”,  todo lo contrario que el colectivo de entre 60 y 65 años que, con un sentido de la propiedad más fuerte, es el que más se ha visto impactado por estas informaciones (48%).

Asimismo, la proporción de ciudadanos que muestran su convencimiento de que estas prácticas afectan de forma generalizada al sector es mucho mayor, tal y como expresa un 67%, si bien son tres de cada diez los han cambiado de opinión respecto al diésel.