No en vano, se indica en este informe, el 93% de los encuestados demanda cada vez un mayor uso de la tecnología para mejorar la experiencia de compra y la toma de decisiones. Y no hay que olvidar, recuerdan los responsables del estudio, que todavía el 90% de las compras sigue realizándose en las tiendas físicas.

Además de España, el estudio se ha realizado en Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Brasil. El estudio muestra diferencias de comportamiento en cuanto al uso de la tecnología en la compra entre estos cinco países “pero una tendencia clara común es la adopción de nuevas formas de comunicar y crear relaciones cada vez más innovadoras, integrando la experiencia física y la digital en todo el proceso”.

Como datos generales del estudio se tiene que el 70% de los consultados son activos digitales; el 85% indica que el ahorro de tiempo y dinero son los principales beneficios que quiere obtener cuando realiza compras digitales; la moda (76%), los productos multimedia, vídeos, etcétera (69%) y los productos de electrónica (67%), son las categorías que dominan en el comercio electrónico; el 74% de los compradores dice utilizar el móvil para realizar compras y un 91% dice estar dispuesto a compartir su correo electrónico con las marcas para recibir un beneficio, eso a pesar de las reticencias frente a la piratería, que muestra el 85%; el robo de identidad (74%) y la transmisión de información personal (69%).

España

Los españoles figuran entre los que más propensos están a comprar una marca con la ayuda de la tecnología (75%), siendo las aplicaciones móviles como el medio ideal para mejorar su experiencia (88%).

En cuanto al uso de la tecnología dentro de la tienda, otro de los aspectos analizados en el estudio, es percibido igualmente como una característica que mejoraría las compras, aunque su uso es todavía bajo en nuestro país respecto a otros mercados. No solo, mencionan los responsables del estudio, por una cuestión de la propia evolución del sector del comercio, sino por un componente social y cultural: la facilidad que ofrece el entramado comercial convencional y que las compras se ven como una experiencia social.