
No es tarea fácil, si se tiene en cuenta cómo ha variado la actitud del consumidor europeo a causa de la crisis y cuáles son sus expectativas de futuro. El informe, realizado sobre una encuesta online cuyo trabajo de campo se desarrolló entre marzo y abril de este año sobre una muestra de algo más de 6.000 ciudadanos (un millar en cada país), indica, por ejemplo, que prácticamente el 100% de los europeos de estos países ha reducido su consumo, en general y que lo va a seguir haciendo. En nuestro país, un 68% ha dejado de utilizar su automóvil de forma habitual; el 70% ha recortado en calefacción (reduciendo temperatura e incluso días de encendido) y un 75% en telecomunicaciones. Pero también en alimentación, aunque sea en un grado muy inferior. Un 46% de los alemanes (junto con los británicos, los menos pesimistas de cara al futuro, aunque no por ello menos ahorradores) declara que ahorrará en vacaciones, lo cual no es una buena noticia para España, país receptor de turistas.
El estudio, presentado ayer por Chiqui Búa y Tomás Navarro, consejera delegada y director de estrategia y desarrollo de negocio de Publicis en España, no pretende ofrecer un análisis publicitario o comercial del contexto, pero sí indagar en la situación de los ciudadanos europeos para poder dar respuestas y herramientas a las marcas para moverse en esta situación. Así, por ejemplo, un aspecto a destacar es el hecho de que el precio ha perdido peso en la comunicación (se le presupone un valor higiénico) a favor del compromiso con el empleo por parte de las marcas.
Diferencias entre países
El informe incluye un completo e interesante compendio sobre las diferencias entre los ciudadanos de unos y otros países (más de las que en principio se podía esperar) sobre las medidas económico y políticas afectadas; los problemas que más acucian o los mayores temores (en Alemania, por ejemplo, preocupa no poder mantener una vejez digna, mientras que en España esto no es visto como un problema acuciante, precisamente porque hay una gran confianza en el sistema de sanidad público), o sobre la visión de la unión europea, con una población prácticamente dividida a la mitad entre los que ven ventajas e inconvenientes a esta fórmula. En definitiva, tal y como señalaba Navarro en la presentación, “es estudio lo que hace es poner números a percepciones que muchos teníamos”.
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