
Según este estudio, elaborado a partir de los resultados de una encuesta mensual de 1.000 entrevistas, se ha pasado de una etapa en la que dominaba la reacción frente al pesimismo morboso a otra en la que se empiezan a ver indicios de que la espiral destructiva de la crisis se detiene.
Se suman indicadores positivos con otros que reflejan cautela:
-Se consolida la mejora tendencial de los indicadores globales que comenzó a mediados de 2013. Pero la opinión sobre la situación del país sigue siendo, con diferencia, pesimista.
- La visión de la situación económica de los hogares mejora significativamente.
- Aparecen dos datos reveladores: la percepción de que hay oportunidades de invertir, es decir, de que el precio de las cosas toca suelo, sobre todo pisos y coches. Y un cambio en la percepción de la evolución del desempleo. No es que se hayan invertido las ideas y repentinamente se piense que va a comenzar a crearse empleo. Se podría decir que quienes conservan su empleo piensan que los riesgos sobre su estabilidad son sensiblemente menores.
Control de compras
Aunque los datos anteriores evidencian un mejor clima, con matices respecto a la situación del país, van acompañados de una extraordinaria cautela en lo que se refiere a decisiones de consumo. El control sobre las compras se mantiene así como el predominio del precio como factor decisivo en las compras. Pero se ven oportunidades de consumo que hace tres meses no se divisaban.
La suma de indicadores hace pensar que el consumo se reactivará tímidamente en los próximos meses, pero lo hará, con un consumidor dominado por las incertidumbres que antepone el precio a casi cualquier otra consideración y que al menor contratiempo en la economía global se replegará.
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