El primero es un proyecto de investigación, esta vez de la mano de AB7,  que prueba científicamente que una crema produce emociones y un estado de relajación frente a otros cosméticos.  En palabra de Carlos Batlés, director de AB7 –“todos dicen que sus productos producen emociones pero nadie las había medido”. El producto cosmético Premium, desarrollado por AB7 y que será lanzado al mercado en breve, fue desarrollado bajo los estándares de la neurociencia ya que se analizaron diferentes texturas y olores en el público objetivo, mujeres mayores de 40 años. 

También se ha presentado el primer proyecto de investigación sobre la importancia del recubrimiento del tacto del packaging de lujo en la toma de decisiones del consumidor.

La multinacional Derprosa, recientemente adquirida por la saudí Taghleef, argumentaba que sus recubrimientos especiales para el packaging eran más agradables para el consumidor final. Pero los argumentos eran subjetivos y había llegado el momento de tener argumentos objetivos sobre la influencia en el proceso de compra. Desde el punto de vista científico era todo un reto aislar la influencia de un estímulo, el tacto, en el proceso de compra. Ante esta dificultad el mejor camino ha sido preguntarle al cerebro. En palabras de su director de marketing, Joaquín López, “para Deprosa ha sido un avance e innovación, claves en nuestra estrategia de comunicación, las marcas están asombradas”.

 

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