Uno de los principales catalizadores de este crecimiento es la recuperación de compradores, que había sido el efecto más negativo de la crisis (en 2012, uno de los peores años para el sector, hubo un 14% de españoles mayores de 15 años que no compró ninguna prenda en todo el año). Tras empezar a mostrar signos de recuperación ya durante 2014, en los seis primeros meses de 2015, 30 millones de españoles han comprado algún producto textil, 240.000 más que hace un año.

Sin embargo, un 52,3% de los españoles declara que “la compra de ropa no es prioritaria” (ante un 50,2% que opinaban así en 2013) y un 70,5% reutiliza prendas de otras temporadas (68,2% en 2013). El precio también continúa siendo un elemento clave: es lo más importante para cuatro de cada diez compradores de moda, y siete de cada diez comparan precios entre tiendas.

Los establecimientos más beneficiados por esta nueva forma de comprar son las cadenas de moda, que se han convertido en el canal de compra más elegido por el consumidor. En el primer semestre estas tiendas ya concentran el 38,1% del gasto en textil, ante el 36,8% de hace un año.

Entre ellas, las más dinámicas son las cadenas “low cost’. Han incrementado su facturación un 44% en los últimos cuatro años y también están mejorando su imagen percibida: un 33% de sus compradores (vs 29% en 2013) considera que “disponen de amplias colecciones”, y un 28% (22% en 2013) opina que “tienen prendas para diferentes ocasiones”.

Las cadenas de moda también están impulsando el comercio electrónico, que sigue haciéndose un hueco en el sector y ya supone un 2,8% de las ventas (2,5% en el mismo periodo de 2014).