Este dato mejora en algo más de un punto el obtenido en el segundo trimestre, en contraste con la evolución de la economía española, que si bien creció un 3,4% entre julio y septiembre con respecto al mismo periodo de 2014, se dejó dos décimas en comparación con el trimestre anterior.

En este periodo, que abarca gran parte de la época estival, los españoles llenaron un 1,9% más la cesta de la compra a pesar de la recuperación de precios, que se cifra en un 1,2%, quedando patente así que el consumo interno es el principal motor de crecimiento de la economía.

 Mejor que Alemania

El comportamiento de España en el tercer trimestre no tiene parangón en el resto de grandes mercados europeos. Así, el siguiente país que más crece es Alemania, con un 2,3% de incremento interanual; mientras que Italia y Francia crecieron un 2% y un 1,1%, respectivamente. Peor evolución tuvo Reino Unido, que descendió un 0,3% en el período analizado. El mercado británico es el único que decrece en todo el continente europeo junto con Suiza y Finlandia. El resto de países cerraron el tercer trimestre en positivo, lo que permitió que Europa creciera un 3%, a un ritmo similar al de España.

Según el director general de Nielsen Iberia, Gustavo Núñez, “un verano atípico en temperaturas ayudó a caldear las ventas de productos de Gran Cnsumo, sobre todo de aquellos cuyo pico de consumo se da precisamente en la temporada estival y que han impulsado al conjunto del mercado. Sin embargo, la gran prueba de fuego viene ahora en el último trimestre y más aún con la incertidumbre que despiertan las elecciones generales a la vista, pero todo hace pensar que terminaremos el año en positivo”.

Un informe de IRI del que nos hacíamos eco ayer también hablaba de los buenos datos del periodo estival y  presentaba previsiones positivas para 2016.