
El consumidor tiene interiorizada la búsqueda del ahorro en el ticket de compra, y cuando se muestra dispuesto a pagar más por determinados productos suelen ser categorías de gran consumo (alimentación y bebidas, belleza y cuidado personal) con cierto componente emocional, o bien artículos que les proporcionarán un valor añadido, como aquellos que percibe como saludables.
Sin embargo, y una vez frente al lineal, para los consumidores es importante la eficacia del producto y la relación calidad-precio, tal como afirman el 85% de los encuestados en el informe. La hipersensibilidad al precio desarrollada por los españoles no significa que se dejen de lado otros aspectos, y demandan que el importe pagado por el artículo se ajuste a su calidad y que el producto funcione bien y cumpla correctamente con su cometido.
También es importante que el envase del producto se adapte a las necesidades de cada hogar, como afirma un 68%. Al tratarse de productos de carga, la limpieza durante muchos años se ha presentado en el lineal con formatos grandes (los famosos tambores de detergente de 5 kilogramos), pero los cambios producidos en los hogares, como la cantidad de miembros que lo forman, ha supuesto que se demanden y, por tanto se desarrollen, envases más reducidos y prácticos (como las cápsulas monodosis).
El papel de la mujer
La decisión sobre qué productos adquirir cuando se hace la compra de productos de limpieza sigue recayendo más en la mujer (48%), aunque en una tercera parte de los casos es compartida por la pareja.
España es el tercer país europeo donde la mujer tiene menos “poder” de decisión de compra, solo superado por Rumania, Suecia e Israel (también incluido en el informe) y siete puntos por debajo del promedio europeo (55%); y es también el segundo donde la toma decisiones está más repartida. En cambio, cuando se trata sólo de la figura masculina nuestro país está en la media de Europa, el 17%.