
El informe gira en torno al análisis de tres parámetros: dinamismo, o cómo las cómo las economías dirigen su crecimiento a través del sector de TIC; inclusión, o cómo los ciudadanos están obteniendo acceso a la economía digital, y confianza, o cómo a través de la veracidad de los mensajes los ciudadanos adquieren confianza en los sectores público y privado (también en que el impacto de las nuevas tecnologías será en general más positivo que negativo).
En base a al conjunto de los parámetros analizados, nuestro país se sitúa en el séptimo puesto en relación con su capacidad para desarrollar una economía digital que beneficie a toda la sociedad. Por separado, nuestro país mantiene la séptima posición respecto a dinamismo y confianza, pero en el pilar de la inclusión desciende hasta la octava, resultado que apunta a la necesidad de ampliar el acceso a la economía digital.
El papel de España
Uno de los puntos más relevantes de este índice es el compromiso digital. Mientras que a escala mundial un 45% de los ciudadanos cree que el impacto de la tecnología digital es positivo en general, este porcentaje se eleva al 48% en el caso de España. Este compromiso digital está dividido en diferentes afirmaciones:
- El impacto de la economía digital en los próximos cinco a diez años, ¿será más positivo que negativo? El 72% de los encuestados españoles creen que sí.
- En cuanto a la capacidad para crear puestos de trabajo, en nuestro país el 30% se muestra de acuerdo con esta afirmación.
- Al hablar de la capacidad para afrontar retos sociales como la pobreza, riesgos sanitarios o degradación del medio ambiente, en nuestro país lo considera así el 41%.
No obstante, en España el gasto en I+D es bajo y contribuye a su poca capacidad innovadora. Más de la mitad de los encuestados considera que debe ser el gobierno quien ha de asumir la principal responsabilidad del reciclaje de habilidades para preparar a la sociedad para un mundo más dependiente de la tecnología. Por el contrario, menos de una quinta parte piensa que es responsabilidad de los individuos.
Además, la investigación destaca que, mientras que la industria tecnológica española se ha desarrollado bien, otros sectores no se muestran muy comprometidos con la transformación digital en la misma medida que sí lo están en otros países.
A modo de recomendación para la industria española, Dentsu Aegis Network aboga por abrazar las tecnologías digitales, pues quedarse fuera de la economía digital no es una opción; liderar la innovación, pues priorizar la inversión en I+D es clave para prosperar en el futuro, y impulsar la transformación, terreno este en el que España se desenvuelve razonablemente bien en comparación con otros de los mercados analizados.
Elevando el compromiso digital
Los responsables del estudio vislumbran tres vías diferentes para conseguir que las empresas y los poderes públicos obtengan mayores niveles de compromiso digital:
- Formación permanente en habilidades digitales: el 32% de los encuestados en España no cree que la educación formal les haya dado los conocimientos digitales/tecnológicos que necesitan.
- Aumentar la transparencia en el uso de los datos personales: el 23% de los encuestados españoles opina que las empresas son transparentes en el uso de los datos personales de sus clientes/usuarios. Un dato bajo a pesar de que España cuenta con un marco legal y regulatorio de gran calidad para la protección de los datos personales -según The Web Index (2014)-.
- Desarrollar entornos de trabajo que permitan a los empleados utilizar sus habilidades digitales. El informe muestra que muchos profesionales sienten que sus empleadores no sacan todo el provecho de su talento latente. Solo un 31% de los que en España tienen capacidades digitales en la media o por encima de ella, cree que sus jefes sacan provecho de ellas.
Como consejo a las marcas, Dentsu Aegis Network recomienda habilitar programas que generen compromiso digital con tres enfoques: generar confianza a través de una mayor transparencia, siendo claros sobre el propósito de la marca y aumentando el impacto emocional de los productos y servicios digitales.