Imagen: la firma española Ecoalf recicla materiales para crear sus prendas

El profesor de EAE Business School Pablo Contreras ha elaborado la segunda oleada del estudio “El impacto del coronavirus en estados de ánimo, hábitos y consumo”, que recoge datos de una encuesta online realizada a 1.000 personas, del 5 al 12 de mayo. El estudio extrae como conclusión que el 70% de los encuestados se inclinan por comprar producto de fabricación nacional aunque sea más caro debido al COVID-19. Las mujeres, las personas con más edad y los encuestados con hijos son los más proclives a ello, según la encuesta.

No obstante, un 76,3% de los encuestados prevén una disminución de su nivel general de gasto. “Este porcentaje es superior en 10 puntos a quienes piensan que bajarán sus ingresos, lo que apunta a una mayor prudencia general en el consumo aunque no afecte tanto a los ingresos”, afirma Contreras. “Este dato, contrasta con el apuntado anteriormente sobre una preferencia por el producto nacional aunque sea más caro, lo cual sugiere una reorientación cualitativa del gasto de las familias, con criterios a la par racionales y de compromiso con la recuperación económica”, explica el autor del estudio.

Asimismo, hay una leve reducción en el número de personas que afirman que bajará su capacidad económica entre la primera oleada del estudio (69,6%) y la segunda oleada (66,2%).

“Ello puede deberse a que hay un escenario algo menos incierto en esta fase con el inicio de la desescalada en estos días que el que había en marzo en los primeros días del confinamiento”, agrega el profesor de EAE Business School. De hecho, el sentimiento de incertidumbre que en marzo se situaba en el 64%, ha bajado ligeramente al 61,5% de encuestados.

Sin embargo, destaca la diferencia entre el porcentaje de personas que reduciría su consumo y su capacidad económica: en marzo era de 5,5 puntos y, en mayo, esta diferencia ha subido a 10, 1 puntos, casi el doble. “Esto apunta a un mayor nivel aún de prudencia y selectividad en el gasto en mayo que en marzo”, indica Contreras.

El presupuesto para actividades de ocio se verá reducido en un 74,2% y en un 37,3%  de los casos “mucho”. Destaca también la caída en el presupuesto de restauración fuera del hogar que prevén un 78,6% de los encuestados.

Similar suerte corre los espectáculos, cuyo presupuesto ser verá reducido en un 73,1% de casos y un 35,1% de los encuestados afirma que su presupuesto “bajará mucho”. Otro de los sectores más afectados por los recortes son los presupuestos para compra de lujo o productos Premium se verá reducido en un 81,6% de casos y en un 55% se verá reducido “mucho”.

Respecto al gasto para las inminentes vacaciones de verano, un 70% de encuestados reducirán su presupuesto. De los encuestados que ajustarán sus vacaciones a la baja, un 24% afirma que simplemente no hará vacaciones de verano y un 24 % cambiará el turismo internacional por el turismo nacional (un 16,5% del total de encuestados).

Por otro lado, el presupuesto para alimentación saludable también será la partida que sufriría menos recorte, como ya se apuntaba en la primera ola de encuestas (del 32,1% al 29%) lo cual es indicativo de la importancia como producto básico que se asigna a esta categoría.

Preferencias de compras en la época postconfinamiento  

El modo de comprar también cambiará debido al COVID-19. De las encuestas realizadas, se extrae que un 19,3% evitará entrar en las tiendas por miedo al contagio, mientras que un 68,2% no ve problema en ello. Tampoco les importa a un 81% de encuestados que las tiendas admitan devoluciones, aunque un 10,3% no está de acuerdo con esta práctica. Un 28,2% dice que no se probará la ropa por miedo al contagio, a diferencia de un 48,1% que sí lo hará. Un 58,7% afirma que se sentirá seguro al saber que la ropa se desinfectará en la tienda, en contraposición a un 18,1%.

Respecto a la bisutería, un 39,4% no considera correcto que se deje probar y un 32,8% sí lo ve adecuado. Un 50,4% considera correcto que las tiendas no admitan pago en efectivo mientras que un 35,6% no lo considera correcto. 

Un 52% de personas preferiría comprar en tiendas locales; un 36% preferirá comprar en online y solo un 12% en gran superficie o centro comercial. Los jóvenes menores de 36 años muestran una muy clara predisposición a comprar online, muy superior a la media. Los mayores de 46 años muestran clara predisposición al comercio local. La preferencia por grandes formatos de retail es baja en general, algo mayor a la media en jóvenes y mayores.

Los estados de ánimo

Un 70,2% de las personas encuestadas afirman que, en general, llevan anímicamente bastante bien o muy bien el confinamiento. Sin embargo, el estudio también apunta que la incertidumbre sigue siendo el sentimiento que prevalece con un 62% de encuestados, con una poco significativa reducción (en marzo era del 64%).

Un 44% se siente animado/a frente al 48% en marzo, un descenso de 4 puntos o del 5% respecto a la primera oleada. Llama la atención que el temor ha bajado del 26,5% de marzo al 21% de casos en mayo. El sentimiento de tristeza ha bajado todavía más, del 17,5% en marzo al 11,4% en mayo. La sensación de inseguridad ha pasado del 27,4% al 21%. “La “experiencia” acumulada por las personas, la adaptación a la situación, las perspectivas que ofrece la desescalada y la mayor cercanía a una cierta normalidad ayudan a explicar esta evolución”, apunta Contreras.

Previsiones y perspectivas de futuro

En relación con las previsiones particulares de los encuestados, sobre cuando consideran que se volverá a una situación de relativa “normalidad”, un 28,5% de personas opinan que será a lo largo del 2020, aunque un 60% piensan que no será hasta 2021, incluso un 35% posponen esta vuelta a la normalidad a después de marzo de 2021, por un 11% que no saben qué contestar al respecto. La recuperación de la economía hasta regresar a la situación previa al Covid-19 se estima mayoritariamente en 2022 por un 34,7% de encuestados, opinando sólo un 12% que será en 2021. Un 41% piensa que será después de 2022.

Preguntados los encuestados sobre las perspectivas de su sector profesional, quienes tienen una visión más optimista son los pertenecientes al sector de fabricación de productos de alimentación, sanidad/farmacéutico, tecnología, informática, telecomunicaciones y enseñanza. Quienes ven con más pesimismo el futuro de su sector son los profesionales del mundo de la construcción, inmobiliaria, restauración, turismo y viajes.

Las empresas y su respuesta ante el COVID-19

Cuando se evalúa el papel de las empresas en esta crisis, un 63% de los encuestados afirma que tendrá en cuenta la actuación de las empresas en sus decisiones de compra futuras, un dato que baja desde el 72% registrado en la encuesta de marzo. Asimismo, las empresas que “se aprovechen” de la crisis para ganar más dinero contarían con el rechazo del 75% de encuestados.

Un aspecto que en general suscita una creciente disconformidad es la realización de ajustes masivos de plantilla como consecuencia de la pandemia, con un 63% de personas que en mayo afirma estar en contra de esta práctica frente al 58% registrado en marzo.