
Según el estudio “La IA ante el Espejo" realizado por Ipsos y Samsung, la inteligencia artificial entra en una nueva fase. Ya no se percibe como una novedad llamativa, sino como una presencia habitual en la vida digital. Y precisamente por eso, las expectativas han cambiado.
El informe detecta un fenómeno creciente de fatiga de la IA, con una puntuación media de cansancio de 5,5 sobre 10. Además, la adopción de la IA ha crecido un 60% respecto a hace dos años, pero ese avance no se traduce automáticamente en mayor confianza: el 70% de los españoles cree que la IA promete más de lo que realmente hace por ellos.
También cambia el tipo de relación que se establece con esta tecnología. Las consultas más frecuentes no se sitúan en el terreno de lo extraordinario, sino en el de lo inmediato: tareas sencillas, rápidas y útiles, como consultar el tiempo. La expectativa ya no pasa por una IA que deslumbre, sino por una IA que quite fricción, reduzca pasos y ayude de forma natural.
La privacidad, otra preocupación
Además, este informe destaca que tres de cada cinco españoles realizan consultas personales desde su móvil en lugares públicos y, sin embargo, a ocho de cada diez les preocupa que otras personas puedan ver el contenido de su pantalla. No es una percepción abstracta: el 66% asegura haber sentido alguna vez que otra persona miraba su pantalla, una situación conocida como shoulder surfing, que convierte la privacidad en un problema físico, cotidiano y visible.
Durante años, la conversación sobre seguridad digital se ha centrado en qué pasa con los datos: dónde se almacenan, quién accede a ellos o cómo se protegen. Pero el estudio apunta a una realidad más inmediata: la privacidad ya no depende solo de la tecnología que trabaja en segundo plano, sino también de quién está alrededor en el momento de uso.
De hecho, el 71% de los españoles considera que la privacidad visual es tan importante como la protección de los datos personales. Y, aun así, las soluciones actuales apenas han penetrado en el día a día: solo un 10% utiliza filtros físicos para proteger su pantalla, principalmente por falta de conocimiento o por considerarlos incómodos o poco prácticos. Por eso, cuando se plantea qué tipo de solución resultaría más útil, la respuesta es clara: el 64% preferiría un sistema integrado directamente en el dispositivo antes que un accesorio externo.
Samsung ha encargado este estudio a propósito de las novedades de su Galaxy S26, que incluye "pantalla de privacidad integrada y una generación de IA diseñada para simplificar el día a día sin comprometer la seguridad ni el control del usuario”, explica en un comunicado David Alonso, vicepresidente del área de movilidad en Samsung Electronics.