Eduardo López

Estamos actualmente en una paradoja del ecosistema digital. Todo apunta a que la inteligencia artificial amenaza con devorar a las mismas fuentes que la alimentan. Documentos internos de grandes empresas tecnológicas ya admiten que sus modelos de lenguaje amenazan los cimientos económicos de los creadores de contenido que necesitan para funcionar. Para los medios, el panorama del SEO es cada vez más difícil y el contenido “evergreen” del blog o de la web de empresas es cada vez menos rentable como estrategia de tráfico. 

El fenómeno del zero-click está haciendo tambalear esas bases, ya que el chatbot ha sustituido en gran medida la visita del usuario a la fuente original. Sin embargo, aquí reside una gran ventaja y es que la IA sigue necesitando apoyarse en la autoridad de estos medios para referenciarse y evitar inventar respuestas. Según nuestro estudio, el 73% de los expertos SEO lo confirman: las menciones de marca pesan más que los backlinks para la IA.

Posicionar para IA no es un canal aislado, no es como si intentáramos posicionar solo en un buscador ignorando el resto. Hoy, todas estas plataformas se entrelazan, Bing nutre a Copilot y el Google tradicional ayuda a fundamentar los AI Overviews. Más del 90% de los resultados citados por herramientas como ChatGPT ya está en el top 3 del buscador tradicional.

Es decir, el buen SEO sigue siendo la base de estas IA. Solo que no funciona igual para todas, y por ello el surgimiento del llamado GEO, donde se intenta posicionar en distintos LLMs (que de momento cada uno realiza un proceso distinto de búsqueda).

Aparecer en las respuestas generativas requiere atacar varios frentes de trabajo, donde aportar algo propio, cubrir el tema entero (para el query fan-out) y mantener el contenido actualizado es vital.

Y es precisamente aquí donde las piezas encajan y el Digital PR adquiere un nuevo papel. Tradicionalmente, las relaciones públicas digitales han buscado generar interés en torno a una marca, dar visibilidad a estudios y contenidos relevantes y conseguir que terceros hablen de ella de forma orgánica, más allá de la lógica puramente técnica del posicionamiento.

Hoy, este enfoque cobra una nueva dimensión: el SEO empieza a necesitar el apoyo del Digital PR para ganar visibilidad en los entornos de búsqueda basados en IA. Los datos apuntan, de hecho, a una fuerte correlación entre las menciones de una marca en otros sitios web y su visibilidad en las respuestas generadas por IA, incluso por encima del peso del backlink tradicional. Para los motores de IA, no basta con que una marca esté presente en su propia web: también importa que aparezca en los contenidos que encuentran y, sobre todo, que otros hablen de ella fuera de sus propios canales

Esto significa que la era del consultor SEO trabajando en su silo, ajeno al equipo de marketing o de relaciones públicas, ha terminado. No es una opción: es una condición para ser visible. SEO, Digital PR y comunicación ya no pueden operar como departamentos separados con métricas separadas; tienen que responder a una única estrategia de negocio.

Conseguir que un medio de autoridad hable de ti ya no es solo prestigio ni una tarea que delegar al community manager. Es una señal técnica. Cada mención, cada pieza de contenido multiplataforma, cada aparición en un medio relevante es información que la IA procesa para decidir si te entiende, si te valida y si te recomienda