
El tráfico era normal, no muy denso, cuando de repente su coche, un Seat Altea, que circulaba a unos 100 kilómetros por hora, chocó contra otro vehículo que había perdido el control. “Me vi en la cuneta con cuatro o cinco personas alrededor mío diciendo que no me moviera. Podía sentir mis pies, mis manos, así que pensé que no me había pasado nada grave, pero me dolía todo, lo veía todo borroso y estaba muy confusa…”, narra en un vídeo de tres minutos creado por Seat está difundiendo desde sus canales.
El fuerte impacto provocó a Nikki heridas de diversa consideración, tenía morados y cortes por todo el cuerpo, dos costillas rotas y un fuerte colapso pulmonar. “Tenía la marca del cinturón perfectamente visible en mi cuerpo”, explica. Al conocer las circunstancias del accidente y saber que Nikki había sobrevivido, la policía aseguró estar “muy sorprendida”, ya que, según su experiencia, “en un accidente de este tipo, con un impacto tan fuerte, si hubiera ido en otro tipo de vehículo, no estaría viva”. “Tu coche te ha salvado”, le dijeron.
Aún convaleciente, Nikki decidió enviar un mensaje a través de Facebook a Seat para explicar su caso y agradecer el trabajo que realizan los ingenieros de la compañía para garantizar la seguridad de sus modelos. “Quería que supieran que me siento muy feliz. Sobreviví gracias al coche y mis hijos siguen teniendo a su madre”, relata.
Al recibir este mensaje, el equipo de Seguridad del Centro Técnico de Seat decidió invitar a Nikki a conocer las instalaciones en Martorell para que viera de primera mano todas las pruebas que se realizan para garantizar la seguridad del conductor, los pasajeros y peatones. Acompañada por su marido y sus dos hijos, pudieron ser testigos de todas las pruebas que el responsable de Seguridad Pasiva de la compañía, Mario Hurtado, y su equipo de ingenieros explicaban. El Centro Técnico de Seat lleva a cabo más de 200 ensayos de desarrollo al año con el fin de reducir la probabilidad de lesión de los ocupantes del vehículo y los viandantes. Entre otras pruebas, pudieron ver cómo se realiza el test de baja y alta velocidad, que puede llegar a más de 60 kilómetros por hora.
“Antes cuando tenía que escoger un coche me guiaba más por su diseño pero ahora tengo clarísimo que lo más importante es la seguridad. Nunca caes en ello, pero tras mi experiencia veo que es crucial que esté ahí cuando la necesitas”, sentencia Nikki en el vídeo.