¿Qué estabas haciendo profesionalmente en 2006?

En 2006 acababa de terminar el bachillerato y empecé a perseguir un sueño, ser actriz. Así que metí mis ilusiones en una maleta y me fui a vivir a Madrid para estudiar arte dramático y centrarme en hacer mi sueño realidad durante un año.

¿Cuál fue esa campaña que no olvidas (para bien o para mal)?

Recuerdo con especial cariño una campaña que llevamos a cabo cuando yo trabajaba en el departamento de marketing de BlaBlaCar. Fue una respuesta que hicimos desde la compañía a un anuncio que hizo BMW en 2016. El fabricante de coches BMW lanzó una campaña que consistía en una carta a través de la cual felicitaban a empresas que estaban creciendo y que ponían el foco en aquellos que no disfrutaban conduciendo. Aunque hubiera personas que no disfrutaban conduciendo, ellos seguirían haciendo coches para quienes sí lo hacían.

Desde BlaBlaCar vimos una oportunidad muy bonita para entrar en la conversación y decidimos responderles utilizando su mismo tono y formato. En nuestra carta felicitábamos a quienes hacían coches para la gente a la que le gusta conducir y explicábamos que, a nosotros, lo que nos gustaba era unir a conductores y pasajeros para que ambos disfrutasen del trayecto. Porque, al final, lo mejor de un viaje es compartirlo.

Cerrábamos con una frase que resumía muy bien el papel de las dos marcas: “A vosotros os gusta conducir; a nosotros, que no lo hagáis solos. ¿Compartimos el próximo viaje? Atentamente, BlaBlaCar”. La recuerdo con especial cariño porque fue una respuesta muy ágil, muy sencilla y totalmente conectada con nuestro propósito de marca. Aprovechamos una conversación que ya estaba en la calle, pero lo hicimos desde nuestro propio territorio y sin perder nuestro tono.

¿Qué tendencia seguiste en tu juventud que hoy te da vergüenza?

Caí de lleno en la moda de principios de los 2000: pantalones anchos y de tiro bajo que, por cierto, se vuelven a llevar. Además, acompañé el look con algunas rastas y mechas de colores.

Si pudieras enviar un WhatsApp a tu "yo" de hace 20 años, ¿qué le dirías?

Disfruta mucho y deja de preocuparte tanto. Vas a tomar las decisiones adecuadas, aunque ahora no lo parezca, y vas a tener gente increíble acompañándote en el camino. Confía un poco más en ti. Y, sobre todo, deja de intentar controlarlo todo, algunos de los mejores momentos de tu vida llegarán precisamente cuando te permitas perder el control de vez en cuando.

¿Qué objeto o gadget echas de menos de aquella época?

Echo de menos los CDS grabados. No por el formato en sí, sino por lo que significaban. Preparar un CD para una amiga o para alguien especial era casi un acto de cariño: pensabas cada canción, el orden, incluso la portada. Hoy tenemos millones de canciones al alcance de un click, pero creo que hemos perdido un poco esa ilusión de crear algo personalizado para otra persona.

¿Cuál ha sido tu ‘tierra trágame’ en tu carrera profesional?

En uno de mis primeros trabajos envié un documento con datos importantes al receptor equivocado. Menos mal que era alguien con quien tenía mucha confianza, le llamé al instante y le pedí que borrase el email sin abrirlo. Esos minutos fueron de infarto.

Si el marketing fuera una película, ¿cuál sería el título de tu vida?

Mientras hacía otros planes.

¿Cuál es la palabra de moda actual que prohibirías en tu equipo?

Sin duda… BRO.

Tu superhéroe del marketing: ¿A quién (vivo o muerto) contratarías como tu mano derecha hoy mismo?

Al jefe que tuve en mi primera posición en marketing. Me parece brillante a nivel profesional y aún más en lo personal. Pero más bien lo contrataría para que volviese a ser mi jefe y seguir aprendiendo de él.

¿Qué es lo que más te quita el sueño antes de un lanzamiento importante?

No es un punto en particular. Antes de un lanzamiento me suele pasar que en el momento en que me voy a dormir, a mi cerebro le parece una genial idea volver a repasar todo el check list. Repaso punto por punto que todo lo he revisado y está bien y más de una vez tengo que levantarme a coger el ordenador para asegurarme de que está todo bien.

Completa la frase: "Un buen director de marketing nunca debería..."

Confundir creatividad con relevancia. Lo importante no es que una campaña nos guste a nosotros, sino que conecte con quien va dirigida: el cliente.

¿Qué es lo más divertido que haces con tu asistente de IA?

Me gusta hacer brainstorming con mi asistente de IA, aparte de para temas de datos, es para lo que más lo uso. Me ayuda a sacar ideas nuevas y de una idea demasiado out of the box me ayuda a bajarla a la realidad.

¿En qué red social crees que NO estaremos dentro de 5 años?

Es una pregunta muy complicada de responder. La historia desde que empezaron las redes sociales nos ha enseñado que es muy difícil predecir qué red social desaparecerá. Hace unos años muchos apostaban por el fin de Facebook y hoy sigue teniendo un papel importante en determinados públicos. Las generaciones no migran todas al mismo tiempo; muchas permanecen en la plataforma donde ya tienen sus contactos y sus hábitos. Por eso, soy más de pensar en qué red estará mi cliente. Las plataformas cambian, el foco en el cliente no debería hacerlo.

Si te dieran presupuesto infinito, pero solo para UNA acción, ¿qué harías?

Es posible que sorprenda, pero no me gastaría dinero en comprar medios o gastarme un presupuesto sumamente elevado en una acción.  Lo invertiría en crear una experiencia de cliente tan buena que ellos mismos hablarían de mi marca, desde a nivel operaciones como al cuidado de cliente. Que tus clientes sean tus embajadores es la mejor campaña de marketing que pueda existir.

¿Cómo te gustaría que recuerden tu paso por la industria?

Me gustaría que me recordaran como una persona curiosa, cercana y comprometida, que siempre intentó poner al cliente en el centro sin olvidar a las personas que hacían posible cada proyecto. Por supuesto, espero haber contribuido a crear buenas campañas y conseguir buenos resultados, pero, sobre todo, me gustaría haber ayudado a otros a crecer y haber construido equipos en los que daba gusto trabajar.

Define los últimos 20 años del marketing en una sola palabra.

Transformación.

Si te invitaran a una fiesta de disfraces temática de "Iconos de la Publicidad", ¿de qué irías vestido/a?

Difícil elección… iría de cookie o de Locker.

¿Cómo reaccionarías si alguno de tus hijos se dedicara al marketing?

Me parecería fenomenal. De hecho, yo nunca pensé que acabaría dedicándome al marketing, recordemos que primero estudié arte dramático y luego en la carrera estaba orientada a las asignaturas de finanzas (no tenía ni idea que el marketing también iba de números). Fue un camino que se fue construyendo casi sin darme cuenta y, con el tiempo, descubrí que era exactamente donde quería estar. Por eso, más que desear que mis hijos se dedicasen al marketing, me gustaría que encontraran ese camino que, casi sin buscarlo, les haga disfrutar de lo que hacen. Al final pasamos muchas horas trabajando y creo que tener la suerte de disfrutar de tu profesión marca una gran diferencia.

En tus reuniones con el equipo, ¿qué no puede faltar?

A parte de compartir los datos para entender en qué punto está la empresa, y que los squads compartan sus proyectos para estar todos alineados, me gusta cerrar las reuniones con lo que le llamamos un “gossip”. El equipo, en la slide final, suele añadir una foto o alguna broma sobre alguien del equipo, eso me encanta porque aparte de acercarnos más como equipo nos hace cerrar la reunión con una sonrisa.

¿Dónde te ves dentro de 20 años?

Hace 20 años jamás habría imaginado dónde estoy hoy, así que sería muy valiente por mi parte intentar adivinar dónde estaré dentro de otros 20. Lo único que espero es seguir teniendo curiosidad, rodearme de buena gente y levantarme cada mañana con ganas de lo que hago. Y, sobre todo, poder mirar atrás, sonreír y pensar que, aunque el camino no fue el que imaginaba, fue exactamente el que necesitaba.