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La canción, titulada “Dumb Ways to Die”, se atribuyó a un grupo inexistente llamado Tangerine Kitty y se colgó en YouTube y en iTunes. En una semana fue visto 20 millones de veces y emitido en las noticias de las cadenas de televisión del país. En un mes, ya había dado la vuelta al mundo.


Además, la agencia lanzó 21 gifs animados que fueron rápidamente usados por miles de jóvenes en forma de memes y avatares. También fue lanzada una versión de karaoke para incentivar las parodias y la difusión del vídeo. Incluso los colegios empezaron a mostrarlo en clase para educar a sus alumnos, por lo que rápidamente McCann Melbourne elaboró un libro de 24 páginas para que fuera usado como material escolar.


Resultados


En los tres primeros meses los accidentes y muertes se redujeron un 21% respecto al mismo periodo del año anterior. Después de un mes la notoriedad de la campaña fue del 46% para el target al que se dirigía.


El video lleva más de 44 millones de visitas en YouTube, más de 450.000 “me gusta” y 11.000 "no me gusta".


Es la campaña de servicio público más compartida de la historia, con más de 3 millones de contenidos compartidos en Facebook y más de 2.000 posts en blogs.


Ciento cincuenta y cinco días después de su lanzamiento, la campaña se sigue compartiendo en Twitter, Facebook e Instagram más de 2.500 veces cada día.


Ha sido mencionada en más de 750 sitios de noticias y su repercusión en medios ganados ha sido valorada en 60 millones de dólares.

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