
La comparación de precios se ha convertido en una práctica habitual entre los consumidores españoles en un contexto marcado por el aumento del coste de la vida. El 90% afirma comparar precios antes de realizar una compra y seis de cada diez lo hacen siempre o casi siempre. Además, el 80% asegura que presta más atención a los precios que hace un año. Estas son algunas de las principales conclusiones del estudio ‘El valor de comparar: decisiones de compra y ahorro en los hogares en España’, realizado por Ipsos para Amazon, que analiza cómo la preocupación por el gasto está transformando los hábitos de consumo y las estrategias de ahorro de los hogares.
Según el informe, el 95% de los consumidores percibe que el coste de la vida ha aumentado durante los últimos doce meses y un 39% considera que ese incremento ha superado el 15%. Esta percepción está impulsando comportamientos de compra más racionales y planificados, en los que la búsqueda del mejor precio adquiere un protagonismo creciente.
La comparación de precios permite a los consumidores conseguir ahorros de entre el 5% y el 10% en sus compras, según el estudio, aunque también requiere tiempo. El 34% consulta tres tiendas online antes de decidir dónde comprar, mientras que un 17% compara entre cuatro y cinco establecimientos. En cuanto al tiempo invertido, el 49% dedica entre cinco y veinte minutos a esta tarea y una cuarta parte supera los veinte minutos.
La calidad sigue por delante del precio
Pese a la creciente preocupación por el ahorro, la calidad del producto continúa siendo el principal criterio de compra para el 57% de los consumidores, ligeramente por delante del precio final (55%). La confianza en el establecimiento ocupa el tercer lugar, con un 31%.
El informe también revela que el 44% de los encuestados considera que comprar por internet les ayuda a ahorrar en sus compras habituales. Esta percepción es especialmente elevada entre los jóvenes de 18 a 25 años (53%) y los consumidores de 26 a 45 años (48%).
Por categorías, la moda y la tecnología encabezan la comparación de precios, ambas con un 45%, seguidas de alimentación y supermercado (43%), electrodomésticos (32%) y cuidado personal (28%).
Existen, sin embargo, diferencias generacionales. Los jóvenes de 18 a 25 años comparan especialmente los precios de ropa (48%), mientras que los consumidores de 46 a 64 años se concentran en tecnología y electrónica (50%). Por su parte, los mayores de 65 años son quienes más comparan precios en alimentación (54%) y electrodomésticos (41%).
El estudio identifica oportunidades para los distribuidores que incorporan la comparación de precios a su propuesta comercial. El 93% de los consumidores asegura que saber que una tienda compara y ajusta sistemáticamente sus precios con los de otros establecimientos aumentaría su confianza en que está encontrando un precio bajo.
Asimismo, el 44% considera que esta práctica le facilitaría tomar mejores decisiones de compra, el 38% cree que le permitiría ahorrar tiempo y el 36% señala que le ayudaría a controlar mejor sus gastos.
En este contexto, Amazon destaca su estrategia de comparación sistemática de precios y asegura que ofrece más de un millón de productos al mismo precio o a uno inferior al de otras tiendas online.
«En Amazon creemos que los clientes no deberían tener que elegir entre comodidad y buen precio. Por eso, comparamos y contrastamos de forma periódica los precios con los de otras tiendas online durante todo el año, con el objetivo de igualarlos o mejorarlos», explica Ana Sánchez-Jauregui, directora de Consumo en Amazon.es.
Promociones y marcas blancas, principales estrategias de ahorro
Más allá de comparar precios, los consumidores están adoptando otras medidas para contener el gasto. Las más extendidas son aprovechar promociones y cupones (40%) y optar por marcas blancas o más económicas (36%). A ellas se suman realizar las compras en distintos establecimientos para encontrar mejores precios (30%) y comparar el coste de los productos entre tiendas físicas y online (28%).
También en este ámbito aparecen diferencias por edades. Los consumidores de entre 26 y 64 años son quienes más recurren a promociones y cupones, mientras que los mayores de 65 años muestran una mayor inclinación hacia las marcas blancas y la eliminación de productos no esenciales.
Entre los más jóvenes destacan algunas prácticas vinculadas a los nuevos canales de compra: el 16% de los consumidores de 18 a 25 años utiliza herramientas de inteligencia artificial o búsquedas online para hacer seguimiento de los precios y el 21% espera a periodos promocionales, como el Black Friday, para realizar sus compras.