Caser les envió una carta por correo postal en la que remitente y receptor son la misma persona, pero separados por 30 años. La carta llega desde el futuro. Encabezada por un elocuente “Estimado Yo Mismo”, en la carta el cliente se relata a sí mismo lo bien que se vive jubilado con tanto tiempo libre.


Sin entrar en demasiados detalles sobre su futura vida personal (porque “es una norma inquebrantable en las cartas enviadas al pasado”), el cliente se agradece a sí mismo la decisión de haber contratado un plan de pensiones con Caser, pocos días después de recibir la carta del futuro. Sin dejar de mencionar el incentivo promocional por la aportación.