Bajo el lema “It’s good to be good”, algo así como “mola ser bueno”, la marca se renueva en formato y forma. Partiendo de un grafismo retro y de su nombre de santo, en la nueva imagen de San Millán el querubín se convierte en icono de la marca, un guiño al Monasterio de San Millán de la Cogolla, enclave original del primer vino riojano de la marca. El lanzamiento redefine el tono de la marca e incluye nuevos elementos para una comunicación atractiva en el lineal, además de múltiples actividades experienciales tanto en redes sociales como por el ejemplo “San Millán Patrocina Tu plan” o diversas acciones de cooperación y co-creación. 

El propio querubín ha ido a presentar la marca personalmente a las principales redacciones de los medios de comunicación e ‘influencers’ de España.

Pensados para un público de entre 25 y 35 años y dotados de una imagen moderna, la gama inicial la forman tres vinos: un crianza, un reserva de Rioja, y un joven roble de Ribera del Duero. La intención de Codorniu es poder ir ampliando la oferta paulatinamente tanto a nivel nacional como internacional. Con estos productos, la empresa quiere romper el tópico por el cual los vinos de calidad no pueden llegar a ser demandados por los más jóvenes.