
¿Qué estabas haciendo profesionalmente en 2006?
En 2006 ya formaba parte del equipo de Bosch, trabajaba como brand manager para la división de herramientas eléctricas. Fue una etapa de mucho aprendizaje y consolidación profesional.
¿Cuál fue esa campaña no olvidas (para bien o para mal)?
Me encantó la campaña de Pavofrío "Deliciosa Calma". Fue un homenaje irónico y divertido a las madres, desmontando los mitos de la "madre perfecta". Muy auténtica y rompiendo estereotipos. En mi opinión, es uno de los mejores ejemplos de cómo una marca puede conectar emocionalmente con su público.
Lo que la hizo tan especial y memorable para mí fue su increíble capacidad para generar identificación. En aquel momento, con mi hijo siendo muy pequeño, sentí que la campaña me hablaba directamente. Reflejaba con un humor brillante y muy inteligente esa carga mental, esa lista interminable de autoexigencias y culpas con las que convivimos muchas mujeres y, en especial, las madres. Me hizo reír a carcajadas porque era un retrato exacto de mis propios pensamientos y del estrés diario.
Desde un punto de vista profesional, la campaña partía de una verdad universal y muy potente: la presión social y autoimpuesta que sienten las mujeres por ser perfectas en todos los ámbitos (trabajo, familia, vida social). No vendía pavo, vendía comprensión y alivio. La idea de un restaurante donde los platos tenían nombres como "Madre-no-hay-más-que-una-y-menos-mal con reducción de 'llego-tarde' al cole" me pareció simplemente genial.
Se enmarcó perfectamente en la tendencia del femvertising: publicidad que se aleja de los estereotipos femeninos tradicionales para mostrar a mujeres reales con problemas reales, empoderándolas a través del humor y la empatía.
Logró lo que toda gran campaña aspira a conseguir: trascender el producto para formar parte de la cultura popular y generar una conexión genuina y duradera con el consumidor.
¿Qué tendencia seguiste en tu juventud que hoy te da vergüenza?
Definitivamente, ¡el pelo cardado! En su momento me parecía lo más, pero viendo las fotos ahora, no puedo evitar sonreír y pensar en cómo cambian las modas.
Si pudieras enviar un WhatsApp a tu "yo" de hace 20 años, ¿qué le dirías?
Le diría: "Confía en tu instinto y déjate fluir. La vida es más sabia de lo que crees y te llevará exactamente a donde necesitas estar."
¿Qué objeto o gadget echas de menos de aquella época?
Echo de menos las fotos físicas. Hoy hacemos cientos de fotos con el móvil sin pensar. Echo de menos la época de las cámaras digitales compactas, donde tenías una tarjeta de memoria limitada y una batería que debías cuidar. Te obligaba a pensar un poco más cada foto. Y si vamos más atrás, ¡las cámaras con carrete!, la magia era aún mayor: la emoción de llevar el carrete a revelar y no saber qué encontrarías. Era un ritual que celebraba la paciencia y la sorpresa, no la inmediatez.
¿Cuál ha sido tu ‘tierra trágame’ en tu carrera profesional?
Fue durante la presentación de un nuevo producto a unos clientes. Hice una pregunta a los asistentes y uno de los clientes dio una respuesta tan inesperadamente absurda que no pude contener la risa. Lo peor es que mi risa contagió a mis compañeros, y por un momento, perdimos por completo la compostura. No era capaz de continuar con la presentación. Tuve que disculparme personalmente después. Fue un momento de vergüenza total, pero también una lección sobre la importancia de ser natural.
Si el marketing fuera una película, ¿cuál sería el título de tu vida?
El título de mi vida en el marketing sería “Atrapada en el funnel”. Y lo digo con una sonrisa, porque es una mezcla perfecta de comedia y pasión.
Refleja la realidad del marketing moderno. Hoy en día, gran parte de nuestro trabajo consiste en diseñar, analizar y optimizar el viaje del cliente. Vivimos inmersos en ese embudo, pensando constantemente en cómo atraer a los usuarios en el TOFU (Top of the Funnel), cómo nutrirlos en el MOFU (Middle of the Funnel) y cómo conseguir que conviertan en el BOFU (Bottom of the Funnel). Es una obsesión que define nuestra profesión.
La palabra "atrapada" le da un toque cómico y humano. Reconoce esos momentos en los que te sientes en un bucle, revisando métricas, haciendo tests A/B y viendo cómo los leads se "atascan" en una de las fases. Pero también "atrapada" porque me fascina el reto de entender la psicología del consumidor en cada etapa, encontrar el mensaje perfecto para cada momento y optimizar el camino para que la experiencia del cliente sea lo más fluida y satisfactoria posible. Es un título que, creo, define muy bien la vida de un marketeer en el siglo XXI.
¿Cuál es la palabra de moda actual que prohibirías en tu equipo?
No prohibiría ninguna, Bro, jajaja. Me encanta cómo el lenguaje evoluciona y cómo las nuevas generaciones aportan frescura con sus expresiones. Me gusta saber lo que significan. La última que aprendí fue Six Seven y cuando supe lo que era me dijeron que ya se había pasado de moda... jaja
Tu superhéroe del marketing: ¿A quién (vivo o muerto) contratarías como tu mano derecha hoy mismo?
¿Qué es lo que más te quita el sueño antes de un lanzamiento importante?
Lo que más me inquieta es la incertidumbre sobre la reacción del público. Puedes tener todos los datos, estudios y una estrategia impecable, pero hasta que el producto no está en el mercado, siempre existe el factor sorpresa de cómo el público va a interpretar y responder al producto o la campaña, no sabes con certeza si el mensaje conectará emocionalmente con los consumidores y si lo recibirán como esperas.
Completa la frase: "Un buen director de marketing nunca debería..."
..perder la curiosidad y dejar de escuchar al cliente.
¿Qué es lo más divertido que haces con tu asistente de IA?
No sé si es muy divertido pero le hablo como a una colega (no sé por qué siempre pienso que es una mujer) y me encanta el buen rollo que genera, nunca la parece nada mal, es irónica y divertida. ¡Es una tía guay! Como diríamos hace 20 años 😊
¿En qué red social crees que NO estaremos dentro de 5 años?
Creo que Facebook, en su formato actual, habrá perdido gran parte de su relevancia. Aunque seguirá existiendo, su uso será muy diferente y menos masivo, especialmente entre las generaciones más jóvenes que migran a plataformas más dinámicas y visuales.
Si te dieran presupuesto infinito, pero solo para UNA acción, ¿qué harías?
Crearía una experiencia inmersiva a nivel global y totalmente personalizada. Utilizaría la tecnología para conectar a personas de todo el mundo en un evento único que combine el mundo físico y el digital, ofreciendo a cada participante una vivencia memorable y directamente relacionada con los valores de la marca. Sería una historia en la que todos pudieran participar, con un impacto social masivo vinculado a la marca.
¿Cómo te gustaría que recuerden tu paso por la industria?
Pues mira, ¡con que me recuerden, ya me doy por satisfecha! En una industria tan rápida donde las campañas van y vienen, el simple hecho de que alguien se acuerde de ti significa que, de alguna manera, dejaste una huella.
Pero más que por un proyecto o un trabajo concreto, me encantaría que me recordaran por haber aportado algo de valor en lo personal.
Al final, las cifras de ventas se olvidan y las estrategias cambian, pero si consigues aportar una reflexión interesante, una nueva perspectiva o simplemente una forma más humana y divertida de entender esta profesión, ese es el legado que de verdad perdura. Si he logrado eso con algunas personas, mi paso por la industria habrá merecido la pena
Define los últimos 20 años del marketing en una sola palabra.
Transformación.
Si le invitaran a una fiesta de disfraces temática de "Iconos de la Publicidad", ¿de qué iría vestido/a?
Podría ir del Mayordomo de "El algodón no engaña". Es un clásico español que todo el mundo reconocería.
¿Cómo reaccionarías si alguno de tus hijos se dedicara al marketing?
¡Me parecería genial! Lo más importante para mí es que encuentren aquello que les haga felices y les apasione, y si ese camino es el marketing, tendrían todo mi apoyo.
En tus reuniones con el equipo, ¿qué no puede faltar?
Las risas. Un buen ambiente, donde el humor y la camaradería tienen espacio, es fundamental para que fluyan las ideas y el trabajo en equipo sea realmente productivo.
¿Dónde te ves dentro de 20 años?
Uy, ¡pues ya jubilada! Disfrutando de la tranquilidad en mi casa de la playa, con el sonido del mar de fondo y, con suerte, desconectada de las métricas y los plazos de entrega.