
¿Qué estabas haciendo profesionalmente en 2006?
En 2006 estaba estudiando Periodismo, especializándome en lo que entonces llamaban “periodismo electrónico” (hoy digital), porque intuía que iba a ser importante.
¿Cuál fue esa campaña que no olvidas (para bien o para mal)?
La que acabamos de lanzar en Smileat: “Smileat, tan real como tu peque”. La acogida está siendo increíble y estamos recibiendo un feedback muy bonito. Además de lo profesional (meses trabajando en un nuevo posicionamiento y una nueva estrategia de marca que impulse el crecimiento de la compañía en los canales en los que desea crecer), ha sido muy especial también a nivel personal. Como madre de dos peques, ha sido un privilegio poder contar mi realidad y la de miles de familias que confían en la marca. Criar a un peque no es una historia perfecta. Es una aventura intensa, transformadora y muy real. Te cambia la vida, pero ellos hacen que todo compense. Se les quiere tanto que solo deseas darles lo mejor.
¿Qué tendencia seguiste en tu juventud que hoy te da vergüenza?
Muchas, pero te diría que la peor la de los zapatos con plataforma de delante a atrás. Los finales de los 90 y principios de los 2000 no fueron fáciles. Aunque, siendo sincera, me gusta ver fotos de esa época. Cada etapa tiene su encanto, y lo importante es sentirte cómoda, más allá de modas.
Si pudieras enviar un WhatsApp a tu “yo” de hace 20 años, ¿qué le dirías?
La primera vez que oigas hablar de la IA, presta atención, jejeje. Le repetiría el mejor consejo que me dieron antes de ser madre: “No tengas expectativas. Para bien o para mal, nada será como lo imaginas. Disfrutar y aprender por el camino es lo mejor que puedes hacer.”
¿Qué objeto o gadget echas de menos de aquella época?
Más que echar de menos algo concreto, echo de menos justo lo contrario: tener menos gadgets. La simplicidad. A nivel profesional, la tecnología nos ha ayudado muchísimo, pero a nivel social, quizá dependemos demasiado de ciertos dispositivos.
¿Cuál ha sido tu ‘tierra trágame’ en tu carrera profesional?
Uno de mis primeros directos en radio: me quedé en blanco entrevistando al Fiscal General del Estado. Desde entonces, siempre llevo un plan B, un “por si acaso”.
Si el marketing fuera una película, ¿cuál sería el título de tu vida?
Me debato entre ‘El Becario', que ilustra muy bien el equilibrio que busco como profesional entre la capacidad de aplicar lo aprendido mientras abrazamos los cambios constantes del mercado; y ‘Moneyball’, por la importancia de la toma de decisiones basada en datos, la capacidad de transformar modelos usando nuevas métricas.
¿Cuál es la palabra de moda actual que prohibirías en tu equipo?
‘Six seven’, el ejemplo perfecto de ruido digital. Como marca, estrategia debe centrarse en generar confianza y valor real, no en subirse a modas pasajeras que carecen de mensaje o propósito.
Tu superhéroe del marketing: ¿A quién (vivo o muerto) contratarías como tu mano derecha hoy mismo?
Te diría que una mezcla de Victoria Beckham, Rafa Nadal y mi primer jefe. De Victoria, su determinación, intuición y capacidad de construir una marca que trasciende el producto. De Rafa, su gestión de la presión, su humildad y su espíritu de equipo. Y de mi primer jefe (un contable reconvertido en comunicación), su capacidad de aprendizaje y su actitud: siempre con humor y una sonrisa.
¿Qué es lo que más te quita el sueño antes de un lanzamiento importante?
Que no conecte con nuestras familias o que no les resulte útil. Si hay errores, se corrigen y se aprende. Pero si no conecta, significa que no hemos entendido qué esperan de Smileat… ni de nosotros.
Completa la frase: "Un buen director de marketing nunca debería..."
Olvidarse del consumidor.
¿Qué es lo más divertido que haces con tu asistente de IA?
Preguntarle cómo valorarían una decisión o acción diferentes perfiles de consumidores, de departamentos.
¿En qué red social crees que NO estaremos dentro de 5 años?
En cinco años puede cambiar todo mucho. Probablemente desaparecerá alguna centrada solo en tendencias pasajeras, sin aportar valor real.
Si te dieran presupuesto infinito, pero solo para UNA acción, ¿qué harías?
Una acción que me permitiera tener contacto real con las familias: conocerlas, entender qué les preocupa y que ellas conozcan la marca, el producto y la filosofía de Smileat de primera mano. En un mundo con tanta información y métricas, ese contacto directo no lo sustituye nada.
¿Cómo te gustaría que recuerden tu paso por la industria?
Como alguien que aportó su granito de arena a la compañía, al marketing y, sobre todo, a las personas y equipos. Que impulsó cambios, mejoró cosas… y siempre lo hizo con una sonrisa.
Define los últimos 20 años del marketing en una sola palabra.
Cambio.
Si te invitaran a una fiesta de disfraces temática de “Iconos de la Publicidad”, ¿de qué irías vestido/a?
Del anuncio de '1984' de Apple, que lo cambió todo.
¿Cómo reaccionarías si alguno de tus hijos se dedicara al marketing?
Le diría que experimente. Es un mundo amplísimo, con muchísimas posibilidades. Le animaría a probar, a disfrutar el camino y a aportar.
En tus reuniones con el equipo, ¿qué no puede faltar?
Buen tono, honestidad, información y contexto.
¿Dónde te ves dentro de 20 años?
En una marca con propósito, aprendiendo, evolucionando, poniendo en marcha cosas nuevas, haciendo crecer el negocio y aportando mi granito de arena.