
“Desde luego, la opinión pública percibe que estamos lejos de los niveles de 2008, pero la sensación es que se está recuperando poco a poco la economía”, indican los responsables del estudio. “Los consumidores no creen haber vuelto a los niveles de seguridad económica y bienestar de 2008, por tanto, en amplios sectores sociales anida una elevada frustración, pero la fase de sobresaltos ha pasado”. Una situación de estabilidad que, señalan, confirma que “el bloqueo político y, no digamos, el efervescente clima informativo sobre él presagiando males por la falta de gobierno, no afectan a la confianza de los consumidores. La única conclusión posible es que se ha producido en el último año y medio un despegue de los comportamientos de los consumidores y la realidad política. El país y los consumidores tienen inercia muy por encima de la actividad de las Administraciones y de las decisiones de los gobiernos”.
Algunos indicadores
Según el informe, se detectan o se refuerzan cambios de comportamiento económico que refuerzan esta idea, tales como:
- Se prevén tirones de las perspectivas de consumo en hostelería, entretenimiento y ocio. La hostelería despegó hace unos meses, ahora parece que se unirán más sectores del ocio, incluso en otoño-invierno. Esto indica que la fase de pulsión por controlar los gastos está pasando.
- Los productos de belleza y los alimentos también entran o se mantienen en esta fase expansiva.
- Aunque se mantiene la alergia por contraer compromisos financieros a largo plazo, ya no se encuentran en la fase de ‘rechazo’, sólo en la de que es preciso pensárselo muy bien
- El 70% considera que lo más inteligente es mantener los niveles de consumo y las expectativas ante los ingresos mejoran y sobre el empleo se mantienen estables.
- Reactivación del mercado inmobiliario en los próximos meses. Después de años en que apenas un 2% declaraba que pensaba comprar una vivienda en los próximos seis meses, en septiembre este porcentaje se disparó hasta un 8,4%. En abril estaba en un 6,2%.
No obstante, un 58% piensa que la salida de la crisis todavía está lejos, frente al 50% que era de esta opinión el pasado año. Una variación que sí puede estar afectada por la crisis política, que lleva “a pensar que la crisis económica se prolonga”, lo que no deja de ser una “contaminación” del panorama político, dado que no se corresponde con la previsión del comportamiento del sector.