
La rápida adopción de la inteligencia artificial está trasladando las preocupaciones de las empresas desde los aspectos puramente tecnológicos hacia sus efectos sobre las capacidades de los profesionales. El debilitamiento del juicio crítico y de la capacidad para tomar decisiones, así como la posible pérdida del aprendizaje adquirido en el puesto de trabajo, figuran ya entre los principales desafíos identificados por las organizaciones. Así se desprende de "The Value of AI 2026", un estudio elaborado por SAP y Oxford Economics a partir de una encuesta realizada a 2.600 directivos de organizaciones de 13 países.
Los retos de las empresas frente a la IA
Entre los principales retos relacionados con las plantillas, las empresas señalan también las diferencias en el nivel de conocimiento sobre IA entre los empleados y la desigual distribución de las competencias relacionadas con esta tecnología.
El 79% de las empresas considera que obtener el máximo valor de la inteligencia artificial exigirá transformar la fuerza laboral más allá de proporcionar formación técnica. Al mismo tiempo, el 78% cree que los actuales programas de capacitación no avanzan al mismo ritmo que las herramientas de IA.
En este escenario, el 66% considera que habilidades personales como el pensamiento crítico o la colaboración se convertirán en competencias esenciales. Tres de cada cuatro organizaciones ya están poniendo en marcha programas de actualización y reciclaje de competencias para preparar a sus profesionales, mientras que el 69% está identificando los puestos que más pueden beneficiarse del uso de la inteligencia artificial.
El problema de la IA “en la sombra”
Otro de los desafíos que identifica el estudio es el denominado Shadow AI, es decir, el uso por parte de los empleados de herramientas de inteligencia artificial que no han sido autorizadas por sus organizaciones.
Sus consecuencias ya se están haciendo notar. Según el informe, el 54% de las organizaciones asegura que el uso de herramientas de IA no autorizadas ha provocado resultados inconsistentes o inexactos en su actividad.
Además, el 48% afirma haber experimentado fugas de datos o exposición de propiedad intelectual; el 38%, vulnerabilidades de seguridad, y el 34% reconoce haber incurrido en incumplimientos normativos relacionados con estas prácticas. Solo el 12% asegura poder gobernar eficazmente la IA
La gobernanza aparece como otra de las grandes asignaturas pendientes. Aunque la inteligencia artificial está incorporándose progresivamente a más procesos de negocio, solo el 12% de las organizaciones consultadas asegura disponer de las capacidades y los procesos necesarios para gobernarla de manera eficaz. A ello se suma que apenas un tercio afirma contar con controles sólidos para supervisar el código generado mediante inteligencia artificial.
El estudio también aborda el avance de la IA agéntica. En este terreno, las empresas identifican como principales dificultades el esfuerzo necesario para integrar estas soluciones, el incremento de los problemas de fiabilidad a medida que se amplía su utilización y la complejidad que supone supervisar el comportamiento de los agentes inteligentes.