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La acción, que tiene como lema “10 años de siestas garantizadas”, en alusión a los diez años de garantía que la marca ofrece en la mayoría de sus sofás, invita a los ciudadanos a hacer una pequeña pausa y echarse una siesta de la mano de monitores que les enseñan cómo dormir la siesta adecuadamente y les explican los beneficios que conlleva.

Los diversos espacios de descanso con sofás están en un centro comercial (Príncipe Pío), una estación de transportes (Atocha) y un centro laboral (oficina de la agencia creativa del anunciante, SCPF).

Así, todo el que lo desee podrá relajarse durante 15-20 minutos en confortables sofás y dormir la siesta siguiendo las normas de instructores seleccionados para atender al público. En estos espacios, los ciudadanos podrán poner en práctica los consejos de los monitores, sentándose o tumbándose según sus recomendaciones y haciendo ejercicios de relajación que les ayudarán a conciliar el sueño. Además, con el fin de aislarles del ruido y la luz existente en estos entornos, se les pondrá cascos con música relajante y un antifaz. También tendrán a su disposición mantas y reposapiés para sentirse como en casa.

Dommo y Ketchum han desarrollado la acción.

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Un estudio de apoyo
Para reforzar la campaña, Ikea ha encargado un estudio a GFK Emer para averiguar cuál el sofá perfecto para los españoles. Según los datos que se desprenden del estudio, los sofás que más gustan a los consumidores son aquellos en los que encuentran un perfecto equilibrio entre confort y durabilidad. De hecho el sofá es el principal representante de la comodidad en el hogar, y los consumidores lo consideran como su refugio “personal”. Por ello esperan que el sofá soporte un uso intensivo en el tiempo y que dure de 10 a 15 años.

Además, los españoles se tumban cada vez más en el sofá, no sólo para dormir la siesta, sino también para leer o ver la televisión, y por ello un de los requisitos fundamentales a la hora de decidirse por un sofá es que el reposabrazos sea blando para poder apoyar la cabeza en él a modo de almohada. Otra exigencia es que el respaldo sea alto para reclinar cuello y cabeza a la hora de echar una cabezadita o ver la televisión. Por otra parte el consumidor valora muy positivamente que el sofá tenga una zona de apoyo lumbar que le permita apoyar bien la espalda.

A la hora de comprar el sofá, los consumidores también buscan una firmeza óptima, fondo de asiento amplio para tumbarse boca arriba, que aguante bien el peso de varias personas, que tenga un tacto agradable y sea de fácil limpieza.

En cuanto a estética, se opta por colores claros por la sensación de espacio y bienestar que proporcionan, si bien se suelen terminar decantando por colores más oscuros por razones de mantenimiento y limpieza. Además, se buscan formas clásicas pero de estética renovada, porque transmiten una mayor sensación de comodidad.