El polémico juego

Hasbro afirma en un comunicado que el juego Ms. Monopoly será el primero en la historia de la franquicia que reemplazará el tradicional personaje de su portada; mientras que Mr. Monopoly es todo un magnate inmobiliario, Ms. Monopoly es una asesora cuya misión es invertir en mujeres emprendedoras.

Ms. Monopoly, que estará disponible a mediados de septiembre, concede un nuevo sentido a la franquicia. La compra tradicional de propiedades se sustituye ahora por inventos revolucionarios e innovaciones realizadas por mujeres a lo largo de la historia; y la construcción de viviendas se suplanta por la de oficinas centrales. Desde galletas con trocitos de chocolate, WiFi, calefacción solar hasta moderna lencería moldeadora, Ms. Monopoly conmemora por igual avances científicos y objetos del día a día, todos creados por mujeres.

Pero lo que ha alertado a los usuarios de las redes sociales es el hecho de que las mujeres cobren más que los hombres, como bien se indica en la caja: "El primer juego en el que las mujeres ganan más dinero que los hombres". 

Ms. Monopoly estará disponible en España en las próximas semanas coincidiendo con la campaña de Navidad, a un precio de 32 euros. 

En paralelo, Hasbro ha sorprendido a tres jóvenes creadoras y emprendedoras con unos 20.580 dólares en dinero real para estimular sus espíritus creativos y promover, así, sus proyectos:

  • Sophia Wang, de 16 años y de Connecticut, ha inventado un dispositivo capaz de detectar socavones antes de que aparezcan. Después de dos años de trabajo, su prototipo tiene una precisión del 93%. Sophia espera patentarlo y entregarlo a los barrios más vulnerables de Florida.
  • Gitanjali Rao, de 13 años y procedente de Denver, ha diseñado un invento que permite detectar la presencia de plomo en agua potable para que cualquier persona pueda hacer la prueba por su cuenta y obtener resultados rápidamente. El objetivo de Gitanjali es crear un dispositivo económico, portátil y fácil de usar para que todo el mundo sea capaz utilizarlo.
  • Ava Canney, de 16 años e irlandesa, ha inventado un espectrómetro que mide la cantidad de colorantes en las golosinas y refrescos. Después de haber estudiado los efectos perjudiciales de los aditivos en la comida, Ava pretende ayudar y concienciar a la gente sobre las toxinas que consumen.