La marca de quesos elaborados con leche de oveja inicia una nueva etapa con la actualización de su identidad de marca y arquitectura de gama. Flor de Esgueva, marca del Grupo Lactalis, ha abordado un proceso estratégico de redefinición con un doble objetivo: fortalecer su producto icónico y potenciar su gama de mayor valor, facilitando la comprensión de la oferta por parte del consumidor y aumentando su impacto en el punto de venta.

Una identidad más simple, coherente y contemporánea

El proyecto parte de un análisis integral del posicionamiento de la marca y de sus principales activos, identificando la leche de oveja como su elemento diferencial clave. A partir de ahí, se ha trabajado proactivamente en la evolución del imagotipo y del lenguaje visual para construir una identidad más simple, coherente y contemporánea, manteniendo el vínculo con la tradición.

“Flor de Esgueva es, para nosotros, una auténtica joya local: un queso de siempre, con una historia y un saber hacer que como Director de Marketing sientes la responsabilidad de hacer crecer, pero sin que pierda ni un ápice de su tradición. En este contexto, el trabajo realizado por Little Buddha ha sido especialmente valioso. Han sabido reposicionar y potenciar la gama premium “Gran Reserva”, al tiempo que actualizaban con mucha sensibilidad el corazón del negocio, la gama “Viejo”, manteniendo intacta la esencia de la marca. El enfoque ha sido estratégico, respetuoso y muy bien alineado con lo que el consumidor espera de Flor de Esgueva. Confiarles este reto ha sido, sin duda, un acierto”, declara Víctor Navarro, director de marketing Lactalis España.

Flor de Esgueva no cambia, evoluciona

Entre los principales cambios, destaca la eliminación de elementos visuales con baja capacidad de conexión —como la referencia al castillo— en favor de una iconografía más directa y significativa, con la oveja como protagonista central. Asimismo, se ha redefinido el sistema cromático para reforzar la coherencia de la gama, con un cobre más distintivo para Viejo y la introducción de códigos dorados para la referencia premium, lo que supone una jerarquía más clara entre las gamas.

En paralelo, se ha clarificado la arquitectura de producto mediante la evolución del naming, transformando Añejo en Gran Reserva para hacer más intuitivo su carácter superior y facilitar su identificación. El imagotipo también se ha actualizado, con un Maestro Quesero reinterpretado desde una perspectiva más aspiracional de un personaje del siglo 20 pero no medieval y más alineada con los procesos reales de elaboración, poniendo en valor gestos clave como el aceitado del queso.

“En Little Buddha creemos que las marcas tradicionales no deben cambiar para parecer nuevas, sino evolucionar para seguir siendo relevantes. En Flor de Esgueva hemos trabajado sobre ese equilibrio entre legado, claridad y modernidad, reforzando la diferenciación de la gama y la conexión emocional con el consumidor sin perder la esencia de la marca”, comenta Bertrand Massanes, fundador de Little Buddha.