
Quince años después de su nacimiento como un concierto conmemorativo, Coca-Cola Music Experience se ha transformado en uno de los grandes festivales dirigidos al público joven en España. Lo que comenzó en 2011 como una celebración puntual es hoy una plataforma de entretenimiento que reúne música, experiencias de marca y contenido digital durante todo el año. Este fin de semana (4, 5 y 6 de septiembre) se celebra en Madrid una nueva edición.
De Melendi a Violeta o Ruslana y Dellafuente
“Estamos en un momento de plena madurez. Tras celebrar nuestros primeros quince años en España, CCME se ha consolidado como un auténtico referente global. Estamos en un punto de evolución constante donde combinamos de forma única la música, el entretenimiento, la cultura, la diversión y el ocio responsable”, explica Tania de Torres, directora de Coca-Cola Music Experience, que adelanta también novedades. “Para las próximas ediciones, nuestro compromiso es seguir trabajando como siempre para sorprender a los jóvenes como nunca. Lo novedoso de cada año surge de permanecer pegados a nuestro público, entender sus pasiones, tendencias, innovar constantemente y querer ofrecerles la mejor experiencia en vivo del año. Los asistentes no solo disfrutarán de un cartel espectacular, sino que podrán experimentar muchísimas experiencias complementarias como la tirolina de Fanta, coches de choque, una pista de basket con Sprite, etc. Tienen la posibilidad de conocer el universo de cada marca y experimentarlo mejor. Además de poder hacerlo este año con una experiencia matinal desde las 13h”.

La edición de este año volverá a reunir a artistas como Melendi, Wisin, Ruslana, Violeta o Tami Tamako, seleccionados a partir de un trabajo de escucha activa de los gustos y tendencias de su audiencia. Según explica De Torres, “el criterio que más pesa es la autenticidad y la capacidad de ofrecer una experiencia diferencial. Cuando ponemos en marcha una iniciativa propia como el CCME priorizamos factores clave como la diversidad en el cartel, la inclusión o la accesibilidad. También es fundamental que el proyecto nos permita aplicar nuestra política de marketing responsable (como la restricción de alcohol a menores mediante sistemas de control) y nuestros compromisos de sostenibilidad, como la reducción de la huella ambiental a través de envases retornables o vasos 100% reciclables”.
La música, un punto de conexión con la Generación Z
La música sigue siendo el punto de partida de toda la estrategia. Coca-Cola considera este territorio uno de los principales espacios de conexión con la Generación Z, una audiencia para la que la música funciona como lenguaje universal y vehículo de identidad. Sin embargo, el éxito del festival no se limita únicamente a los conciertos. El público demanda cada vez más experiencias inmersivas, participativas y compartibles, una tendencia que el CCME ha sabido incorporar con actividades paralelas, espacios temáticos y una fuerte integración digital.
Precisamente, las redes sociales se han convertido en uno de los grandes motores de crecimiento del proyecto. Desde TikTok hasta Instagram o las principales plataformas musicales, el festival mantiene una conversación constante con su comunidad durante los doce meses del año. La colaboración con creadores de contenido e influencers forma parte de una estrategia que, según la organización, ha permitido alcanzar cifras millonarias de impacto y mantener una conexión permanente con su público objetivo.
La evolución del consumidor joven también ha condicionado la transformación del festival. “Nuestro público ha evolucionado de la mano de la tecnología y de la propia industria. Cuando nacimos en 2011, nos dirigíamos a un público que buscaba un formato de concierto tradicional. Con los años, los hábitos de consumo cambiaron y los jóvenes empezaron a demandar experiencias mucho más completas, ambiciosas y colectivas, lo que nos impulsó en 2019 a dar el salto al macrofestival de gran formato que somos. Hoy en día, nos encontramos ante una audiencia global, nativa digital, mucho más exigente con la autenticidad y los valores de las marcas, lo que nos obliga a mantener una escucha y conversación constantes para seguir el ritmo de sus lenguajes y códigos de comunicación”, apunta la directora del festival.
Mirando hacia el futuro, anticipa un escenario en el que la frontera entre lo físico y lo digital será cada vez más difusa. “Los seres humanos seguimos necesitando espacios de disfrute colectivo y de celebración física. El rol del festival del futuro no es competir con lo digital, sino abrazarlo como un aliado de amplificación inigualable. Lo digital permite expandir la energía del evento presencial, democratizando el acceso a la cultura y haciendo que la experiencia trascienda el espacio físico. En definitiva, los festivales serán los puentes perfectos entre la emoción tangible de la música en vivo y la interconectividad de una comunidad global de fans”.